- Al llegar Cortés a Tamazunchale estableció la encomienda, la cual fue conferida a don Juan de Cervantes y Cazaus Factor de la Real Audiencia y descendiente de las más nobles familias españolas
Por Juan Barajas Rubio
Un episodio interesante pero muy cruento, fue la incursión de Hernán Cortés y sus huestes a Tamazunchale.
El arribo de Cortés a las costas mexicanas se da el 18 de noviembre de 1518; a principios de 1519 en Tabasco se enfrenta con nativos que tratan de repeler al conquistador con sus soldados.
El 8 de noviembre de 1519, Cortés llega a la Gran Tenochtitlan y al establecer en principio una relación amistosa con el Emperador Moctezuma es hospedado con sus hombres en el Palacio de Axayacatl; pero al despertar en él la ambición por el abundante oro que los mexicas portaban y poseían, se dan ciertos excesos que hacen que Moctezuma y su séquito entablen batallas con el fin de expulsarlos de la ciudad; no lográndolo, sino al contrario provocando la derrota y caída de Moctezuma, que al creerlo débil y sumiso ante los invasores, el pueblo lo apedrea hasta la muerte.

Así surge el último Emperador Azteca, el gran Cuauhtémoc, quien con mucha bravura logra derrotar a los españoles, escenificándose la llamada “Noche Triste” donde Cortés desconsolado por la derrota llora amargamente bajo un frondoso ahuehuete, por el rumbo de Tacuba. Pero lejos de Cortés cediera a su deseo de conquistar el gran Valle del Anáhuac; se pertrecha y hace alianzas con tribus de enemigos de los Mexicas e incursiona nuevamente ya con más hombres a su mando y esta vez, si logra el sometimiento de los bravos mexicas después de un fuerte asedio el 13 de agosto de 1521.
Debido a este triunfo de Cortés es nombrado en el año de 1522, gobernador y capitán general de las tierras conquistadas. Establece la colonia y empieza la fusión y por ende el mestizaje que trajo consigo la mexicanidad.
A mediados de 1522, Hernán Cortés salió de Coyoacán hacía Santisteban del Puerto (Hoy Pánuco, Veracruz) llevando 120 hombre de a caballo, 300 peones y 40 000 guerreros indígenas al mando de Ixtlixochitl, siguiendo la ruta de Jacala, Tamán, hasta llegar a Tamazunchale. Donde los tamazunchalenses no ofrecieron resistencia; imagine usted la repugnancia que les causaba a los huastecos de Tamazunchale aquellos hombres barbados, llenos de piojos, con un hedor insoportable de tantos días de no bañarse y estar entre aquellas pesadas armaduras; hombres rudos y curtidos por los soles y largas jornadas en altamar, lujuriosos y llenos de lascivia hacía las limpias doncellas Huastecas que acostumbraban a bañarse entre las cristalinas aguas de los ríos y arroyos de nuestra tierra.

Al llegar Cortés a Tamazunchale estableció la encomienda, la cual fue conferida a don Juan de Cervantes y Cazaus Factor de la Real Audiencia y descendiente de las más nobles familias españolas. La consigna para otorgar la encomienda era que debían dejar un reducto al Rey y cristianizar a los nativos. Cortés se quedó maravillado de la riqueza de Tamazunchale, en su vida, allá en su lejana Medellín, Extremadura España; jamás había visto tanta vegetación, aves multicolores, el comercio floreciente y el ir y venir de los tequihuas llevando y trayendo frutas, flores y verduras típicas de la localidad. La cantidad de mariposas que adornaban las chozas y palacios de los nativos eran verdaderamente un espectáculo para Cortés y sus huestes. De inmediato decidió establecer la ruta hacía el puerto y asimismo el comercio y el traslado de suministros tanto para él como para la Corona Española, se construyeron trapiches, para el procesamiento de la caña; la exportación de algodón, que aunque usted no lo crea en Tamazunchale se cultivó el algodón en la época colonia, algodón que ocupaban para la manufactura de telas para la Corona y la corte.
En 1523, Francisco de Garay organizó una expedición y vino desde Jamaica hasta Pánuco, pasando por Soto La Marina. Gente de él quedó por aquí y según las crónicas “cometieron tales abusos, que ha poco se rebelaron los huastecos matando a cien de los de Garay en el pueblo de Temacuil y doscientos más en otras partes” Esto obligó a Cortés a enviar a Gonzalo de Sandoval, en los últimos días del año del Señor de 1523, con cincuenta de acaballo y cien peones, 15 000 acolhuas bajo el mando de Yoyotzin, hermano mayor de Ixtlixochitl y número igual de mexicas, al mando de un sobrino de Cuauhtémoc; y para escarmiento de los Tamazunchalenses mandó quemar cerca de 400 señores o caciques, a pesar de la protesta de los señores de Tamazunchale. Se dice que los caballos que trajo Cortés a Tamazunchale y que morían en la refriega contra los Huastecos, inmediatamente los mandaba enterrar para que los nativos no vieran que eran vulnerables a las flechas y lanzas de ellos.
Artículo del Profesor Juan Barajas Rubio Cronista de Tamazunchale.