Las posadas navideñas y su llegada a México

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  • Las “Posadas” en sí, son el anticipo de la celebración de la Natividad, trasladando a los “Peregrinos” María y José, van de casa en casa pidiendo posada

Por Juan Barajas Rubio

Las “Posadas” fueron instituidas en nuestro país, por los primeros frailes misioneros que trajeron los conquistadores a estas tierras. Se dice que las primeras “Posadas” tuvieron lugar en el poblado de San Agustín Acolman, Estado de México., muy cerca de las pirámides de Teotihuacán.

Las “Posadas” en sí, son el anticipo de la celebración de la Natividad, trasladando a los “Peregrinos” María y José, van de casa en casa pidiendo posada, entonando la letanía tradicional, como reminiscencia de aquel peregrinar de José y María, buscando lugar donde descansar.

Una vez que algún bondadoso abre la puerta, entra la procesión y el anfitrión ofrece a los visitantes un convivio, atole, tamales, ponche de frutas, dulces, etc.

El punto culminante de las “Posadas” y ya avanzada la noche, es el rompimiento de la piñata.

En cuanto a las piñatas, no se sabe con exactitud, cuál es el origen de las piñatas. Algunos han considerado que su procedencia es prehispánica ( como pareciera demostrarlo algunas crónicas novohispanas); otros en cambio sostienen que la costumbre es inconfundiblemente oriental y que el intrépido marino italiano Marco Polo las trajo a Europa en uno de sus exitosos viajes de regreso del mítico Catay. De donde pasó a través de la conquista española a nuestro país. Debo precisar que la palabra “Piñata” proviene del italiano pignatta. ¿Y qué es la pignatta? Pues es una olla, aunque el nombre se lo debe a la palabra piñita porque se refiere a un jarro que tiene la forma de una pequeña piña. “Olla en forma de piña”.

Lo que si es cierto, es que en México fue muy popular en tiempos de la colonia, siendo difundida la costumbre de quebrarla, por los frailes misioneros; quienes le agregaron ciertos simbolismos del catolicismo, que por lo menos hace algunos años se conocían.

Como ejemplo, la piñata, adornada con oropel y vivos colores, según la más antigua explicación popular (difundida por los frailes), representa el mundo de engaños y vanidades, la venda con que se cubren los ojos, la fe (que debe ser ciega) y el palo; la fuerza de la virtud que al final consigue derramar la verdad sobre los seres humanos (representada por la fruta que se le pone en su interior) aunque hoy en día se le coloca dulces.

En nuestro país la gente se reúne en torno a la piñata. Por lo general son muchos a quienes les toca el turno de pasar y golpearla hasta que finalmente alguien logra romperla. Ese es el preciso momento en que la expectación se desborda y todos se abalanzan sobre el contenido de la misma.

Hace años las piñatas, se hacían de cántaros de barro, pero debido a los no pocos accidentes suscitados al desprenderse los pedazos de tepalcate, se empezaron a fabricar de cartón.

Las letanías para amenizar el rompimiento de la piñata, también tienen su origen en la época colonial; cuando los monjes de las diferentes órdenes religiosas, realizaban la celebración de las “posadas”.

Sin duda este año 2020 la celebración de las tradicionales Posadas no se llevará a cabo por las medidas que se han implementado derivadas de la contingencia sanitaria que estamos viviendo. Lo mejor es cumplir las indicaciones de las autoridades de salud y evitar esta folclórica tradición de nuestro país.