Por: Justino Gutiérrez/Zunoticia.
Ciudad Valles, S.L.P.- A más de quinientos años de la conquista, el sincretismo aflora como nunca en las creencias de los pueblos originarios y lo aprendido a la llegada de los colonizadores; deidas prehispánicas eran adoradas al llegar el ciclo de lluvias, pero para eso se incluyó a San Juan El Bautista, de quien se dice es mucho muy milagroso porque “el 24 de junio, llueve porque llueve”.

Este veinticuatro de junio, en el Ejido La Lima, se llevará a cabo la bendición de la semilla, de las nueve de la mañana a las tres de la tarde “se basa en la celebración del dios del maíz, y es representado por trece niños que portan las mazorcas y semillas para el inicio del ciclo agrícola; el sicretismo con la religión católica es un agregado; se invoca a los cuatro puntos cardinales y se acompaña con danzas tradicionales”, dice José Santos Martínez, líder en la etnia tének.
El sincretismo se extiende más allá de la siembra de las plantas que darán de comer a la comunidad, junto con la llegada del veinticuatro de junio está también la siembra de la semilla de la flor del cempoaxóchitl, que será la decoración principal en los altares del día de muertos, entre los tének y para el xantolo entre los náhuatl.
Es claro que entre las etnias aún queda algo de lo que creían los antepasados y que de alguna manera se han encubierto o simplemente tolerado, entre quienes promueven la fe que llegó del viejo mundo a estas tierras, siempre y cuando los símbolos religiosos sean los que presedan o encabecen estos rituales, las dos partes quedarán satisfechas.
El dirigente indígena, señaló que la invitación a presenciar esta festividades está abierta para todos, como es habitual hacerlo, la intención es promover las actividades de los pueblos originarios, tanto en aquellos que forman parte como de quienes desean conocer la cosmovisión que aún prevalece, destaca José Santos Martínez.