La inspiración para crear sus máscaras, lo llevó a ser reconocido a nivel estatal

La inspiración para crear sus máscaras
  • Es el único mascarero de los 4 que existen en todo el municipio, que hasta el momento recibe este tipo de reconocimiento.

Por Teodula Ocejo / Zunoticia

Huehuetlán, S.L.P.- Originario de la comunidad de San José, “de hecho me cuenta mi mamá que aquí me dio a luz, en lo que ahora es el taller de máscaras” y nacido hace 31 años, Oswaldo Martínez Francisco, fue reconocido por primera vez por su trabajo como mascarero, por la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, siendo el único de los 4 que existen en todo el municipio, que hasta el momento recibe este tipo de reconocimiento.

“Todo empezó por mi papá, el hacía máscaras, anteriormente en la comunidad había una danza de los huehues, se vestían y comenzaron a retomarla, y mi papá empezó a hacer algunas máscaras para ese grupo, y después en la escuela, cuando acababa de entrar al COBACH, me pidieron una máscara de madera y como él sabía, me hizo una, y para el siguiente año yo dije, voy a ver qué sale y ahí fue como jugando que empecé a hacer mi primera máscara, la cual uso única vez”, inicia el relato del mascarero, quien el pasado periodo de Semana Santa fue reconocido por el Estado, en el Museo Nacional de la Máscara, de la capital del estado.

Sin embargo, Oswaldo ya traía el interés desde su niñez de trabajar la madera, ya que, explica: “Desde niño estuve jugando con la madera, con los cuchillos, de hecho, tengo varias cortaditas en los dedos, porque desde chico empecé a jugar con la madera”, por lo que, el haber creado su primera máscara hace aproximadamente 15 años, le ha llevado a mantenerla y no quererla vender, a pesar de que ha recibido ofertas.

Y aunque ya no lleva la cuenta de cuántas hace, comenta que por año hace 40 a 50, y hace como tres años hizo como 95 máscaras, ya que, dependiendo de lo complicado, es lo tarado de la creación, sobre todo, porque el trabajar la madera verde, requiere esperar que después de creada la figura, se deje secar para poder comenzar a pintar y dar los detalles “pero nunca me habían hecho caso de reconocer el trabajo, sobre todo realzar estás tradiciones, y ahora estoy muy contento de que nos reconozcan a la comunidad, al municipio, de que también tenemos cultura, tradición, sobre todo, artesanos que necesitan seguir siendo impulsados, ya sea promoción para darnos a conocer y que haya más oportunidades de ampliar nuestro trabajo”, comentó.

El mascarero, como todos los artesanos, se enfrenta al regateo de parte de los compradores, aunque también reconoció que quienes reconocen el trabajo y sobre todo valoran la tradición, pagan lo que realmente cuesta una máscara, y que va desde una sencilla a mil 500 pesos, hasta 5 mil pesos, “juvenil a adulto dependiendo de lo laborioso”.

De los artesanos de máscaras, además de Oswaldo, se encuentra otro en Tanzumadz, Tzineja Uno y en Tanleab Uno, pero sigue siendo el más joven, lo que lo lleva a reconocer que ha ofrecido su apoyo para poder seguir capacitando a la juventud, para que este tipo de tradiciones no se pierda, y en algunos casos los estudiantes acuden a su taller a realizar sus máscaras y él los apoya “yo estudié Ingeniería Ambiental, estaba laborando, pero con la pandemia se tuvo un recorte y dije: qué voy a hacer, y dije, me meto de lleno a las máscaras, y ahorita me siento muy contento de estarlo trabajando, y el objetivo es seguir con esta tradición y organizar algo bien en la comunidad, y si las nuevas generaciones tienen las ganas de aprender, nosotros estamos a la disposición, siempre lo he mencionado”, dijo.

Sin embargo, el artesano acepta que se requiere de la promoción y de un espacio en donde puedan ofertar sus productos, aunque normalmente, en cada periodo “antes de empezar a trabajar hacemos un ritual, algo sencillo, en donde pedimos permiso para que no vaya a suceder algo en el taller, algún accidente, al momento en que se corta el árbol, siempre se pide permiso” y aquí dicen que le hablan a la máscara y de ahí como que toman vida ellos, y es lo que les da la creatividad, aunque él no lo hace como tal, a este se le manifiesta en el sueño, “algunas veces el cliente me mandan la idea, algún dibujo, pero algunos sí son de mi creación, echando a volar la imaginación, y en cada cincelazo se va moldeando”.

“Hace un año, dos años, me encargaron una máscara que esa si me hizo soñar, estaba soñando que me estaban diciendo cómo hacerla, que le cortara acá y le hiciera eso”, sobre todo, porque dijo “la inspiración llega más en la tarde noche” en que pone música y se pone a trabajar. Concluyó.