Por Redacción / Zunoticia.
Ciudad Valles, S.L.P.- Alberto Silva es sastre desde los diecisiete años de edad, está por cumplir ochenta, se dedica a esta noble profesión por el hecho simple de que no quería asolearse, andar bajo la lluvia ni montar a caballo “era el futuro que me esperaba, mi papá era el dueño del rancho La Tima y quería que me dedicara al rancho, pero no quise esa vida”.
Beto Silva, como se le ha conocido, habla de su incursión en la sastrería y de la primera prenda que hizo: su pantalón para ir a marchar, para cumplir con el Servicio Militar “yo empecé a los diecisiete años en la sastrería, cuando hice el Servicio Militar hice mi primer pantalón, iba en la escolta de sargento; ya había estado con el señor Marines (QEPD), y con el maestro Guadalupe Osornio del barrio Las Lomas, aprendí todo, camisa, pantalón, saco, chaleco, tenía un holesito y ahí trabajábamos”.
Sobre cómo se decantó por la sastrería, dijo: “Mi papá tenía su rancho que se llamaba La Tima, adelante del rancho de Mario Louste, mi papá me llevaba a las dos o tres de la mañana a caballo y todo el día en el sol, las espinas, con mi sombrerillo y dije, esta no es mi vida; pero un día el caporal dejó el caballo, que lo monto y lo anduve corriendo, y el caporal me dijo que me bajara porque me iba a tumbar, porque decía que era bronco, y mi papá me dio una cueriza y dije: para dónde me voy, y veo el taller del maestro Fabián Marines, que estaba en la Hidalgo y ahí inicié”.
Relata su paso con Hermenegildo Zúñiga, luego de haber durado un año con Marines, a quien le renunció por haberle dado un coscorrón “es que estaba grandote y yo tenía diecisiete años, me mandaba a El Castor a Tampico a comprar las telas; luego me fui a San Luis, a una tienda de modas en el centro a un lado de la Universidad; regresé con Osornio y como en 1980 me independicé, y todavía sigo, ahora estoy en la calle empedrada, contra esquina del Jardín de Niños Primero de Mayo”, concluyó.