• Estamos en vísperas de Xantolo, los Ayuntamientos realizan los preparativos, actividades diversas para vestir nuestra gran fiesta tradicional, es más grande que la Navidad para nuestra gente de la región Huasteca hidalguense, potosina y veracruzana.
• Paralelo a esto, en cada hogar de esta misma región los preparativos son un ritual en tiempo y espacio, algunos mantienen la costumbre prehispánica, muchos hogares cumplen con el formato instaurado por la Iglesia, lo cierto es que la manifestación de adorar a nuestros difuntos en un trance espiritual con religión o sin ella, sin duda es la única parte de México donde el arraigo es más fuerte.
• Qué tan fuerte será que llegarán cientos de autobuses de la frontera del país, de Guadalajara, Monterrey, Tamaulipas, Estado de México, Querétaro, cuyos pasajeros tienen su origen aquí y que la necesidad los ha obligado a emigrar.
• Estos empleados podrán trabajar fin de año, Navidad, días festivos, pero el Día De Muertos, de los Fieles Difuntos, el Mijkailuitl o como quiera decirle, es un momento sagrado, único.
• Qué tan grande es el arraigo que este turismo interno de fuerza laboral en las huastecas es un factor poco observado y analizado, cuya presencia ha generado empresas de transporte alterno ante la incapacidad de que las líneas de transporte federal terrestre de movilidad comercial no pueden cumplir con la atención puntual ante la gran demanda.
• Es Hidalgo, Veracruz y San Luis Potosí, en cuyas huastecas coincide una gran derrama económica de esta fuerza laboral desplazada al norte del país ante falta de oportunidad.
• Una cosa nos lleva a la otra, la incapacidad de los gobiernos por el desarrollo industrial, verde, sustentable y sostenible ha creado una errónea visión de creer que la industria soluciona el tema del desempleo, ante un costo muy caro como lo es la contaminación industrial.
• Los ingenios en los Estados de Veracruz y San Luis Potosí, las jugueras, cumplen con objetivos de empleo, pero bajo la alfombra tienen puntos negros de daño al entorno con alto precio, que asumimos por mitigar el hambre y necesidad de los pueblos.
• En nuestra huasteca hidalguense estamos a tiempo de industrializar la región de manera responsable; insistimos que la industria blanca es la más deseable, veamos Oaxaca, cada ayuntamiento de los pueblos autónomos venden bien su cultura con la Guelaguetza, porque creen que Xantolo no es una oportunidad con las cuadrillas en espectáculos públicos en ciudades donde ya perdimos el arraigo y el Halloween impera ante la invasión e influencia consumista Yanqui.
• Toda nuestra franja fronteriza que ama a México también es cierto que perdió el contexto del origen y hay quien paga por algo tan genuino como nuestras raíces prehispánicas.
• Por eso es importante voltear a ver nuestra vocación, cultura, sabiduría ancestral y vincular a la gestión de negocios y empresas realizando modelos con ayuda de nuestros jóvenes profesionales. La empresa comunitaria con conocimiento científico, la academia ya creó suficientes potentados para sacar en hombros las regiones, sólo hace falta voluntad y darle el vuelco a tan mal momento de estancamiento.