- Toda la comunidad participó dentro de las actividades.
Por Karen Rivera/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- Desde la hechura de los platillos suculentos, la matanza de animales para dar de comer a cientos de visitantes, el delegar tareas a cada uno de los habitantes, participar en la procesión del santo patrono “Tata José”, así como las actividades recreativas y culturales, fueron parte de la celebración de la comunidad de San José Ahuatempa.

Con la finalidad de rescatar las tradiciones y dar paso a la enseñanza del trabajo en equipo a las generaciones venideras, todos los habitantes de Ahuatempa, como cada año, se prepararon para la fiesta más grande de la localidad, evento que tuvo duración de tres días.

En días anteriores los habitantes, caminando en procesión, acudieron hasta la Catedral con la finalidad de llevar hasta el Santuario a nuestra Señora de Guadalupe a “Tata Jesús”, con cánticos, danzas autóctonas y velación al santo patrono, realizaron el tema religioso.

El Vicario Parroquial, Presbítero Juan Carlos Vázquez, llevó a cabo la misa de sacramentos y de acción de gracias, donde todos los comuneros se congregaron para escuchar la palabra de Dios y ser partícipes de estos eventos, sin embargo, no sólo fue la parte donde se organizaron; en esta actividad se tomó en cuenta a toda la comunidad, en la preparación de los alimentos se involucraron las mujeres de todas las edades que colaboraron para la elaboración de tamales, adobo de puerco en salsa roja, la molienda de nixtamal en metate, el frijol, el arroz, amasar las tortillas, despicar el chile chino, entre otras.

Los varones se encargaron de las tareas más difíciles, como la raja de leña, la matanza de puercos y animales de traspatio, etcétera.

Cabe hacer mención que, para tener esta organización de tal magnitud, a cada uno se le delegaron tareas, y en caso de no cumplir con ellas, se les impuso una multa de cien pesos por persona.

Para percatarse que estos cumplían con sus encomiendas se hizo un listado, donde se nombró a los participantes de acuerdo a los turnos y las tareas delegadas, a fin de que todos estuvieran en los quehaceres que les correspondían.
Este 24 de marzo fue el último día de fiesta, pero no se bajó la guardia y todos recibieron y atendieron con amabilidad a los cientos de visitantes.
Otro de los puntos importantes de esta comarca es que entre todas las mujeres hicieron la donación del castillo, mientras que los varones se encargaron de cooperar para los tradicionales toritos.
Como parte del entretenimiento para propios y extraños, se retomó la carrera de olla de barro con agua, la cual consiste en portar el jarro en la cabeza de las mujeres, partir desde la línea de salida y llegar a la meta.
A los varones también les tocó una carrera con tercia de leña, para ver cuál era el más rápido de la comunidad, estos entretenimientos sirvieron de mucho, ya que a pesar de las caídas que se sufrieron lagunas damas en la carrera, entre los mismos comuneros animaban a las personas a participar, entre ellas jóvenes y adultas mayores, que con sonrisa en el rostro mostraron que con el jarro de agua podían correr.
Para cerrar con broche de oro, se llevó a cabo la quema de los fuegos pirotécnicos.