2026-04-21 02:21:27
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Continúan utilizando planta baja de atalaya del reloj de sanitario

Por Redacción/Zunoticia

Huejutla, Hgo.- Subraya Carlos Rodríguez Reyes, en su obra literaria denominada “El Reloj de mi Pueblo”, que antiguamente, colocar un reloj monumental era un símbolo de cultura y progreso, en los poblados más lejanos, cuando el lucero de la mañana, el canto del gallo y del grillo no eran suficientes, las voces cantarinas de las campanas hacían sonar el paso de las horas con las que cada poblado iniciaba y culminaba sus labores.

Al respecto, un ciudadano que responde al nombre de José Antonio Hernández, enfatizó que aunado a la necesidad de cronometrar el tiempo en la pretérita Villa de Huejutla, la torre y el reloj son de carácter histórico sobresaliente, ya que se construyó e instaló, respectivamente, para conmemorar el primer centenario de la Independencia de México.

Por tal motivo, considerando la importancia de ambos, comentó que tanto autoridades como ciudadanía deben de preservarlos, y no utilizar la planta baja de la atalaya para actividades denigrantes, como espacio para dormir borracheras, estacionamiento de motocicletas y, ayer -como se observa en la gráfica-, de sanitario.

Agregó que, en el transcurso de 113 años, no obstante, los vilitupedios de que ha sido objeto, la torre de cantera aún se yergue altiva y orgullosa desafiando al tiempo y sus destructibles inclemencias, a tal grado, que los visitantes la consideran, conjuntamente con la iglesia de Cristo Rey, iconos de la población.

Para finalizar, comentó que la torre del reloj fue edificada bajo la supervisión de un artesano constructor llamado Andrés Montaño Ramírez, quien residía en el antiguo Barrio de Tahuizán, basado en conocimiento empírico y experiencia, lo que torna más valiosa la construcción que sigue soportando el pesado devenir del tiempo.

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