Por Enedino Hernández Alonso/Zunoticia
Huejutla, Hgo. – “La mexicanidad no ha muerto, la mexicanidad no ha desaparecido, la llevamos en nuestra sangre, la llevamos en nuestro corazón”, una hermosa reflexión de José Antonio Xokoyotsin. La esencia verdadera de nuestros abuelos no ha muerto, está viva en las costumbres y tradiciones, en la dieta alimenticia de los platillos típicos de la región, en el canto, la poesía, la música y en las danzas tradicionales; expone el profesor Mario Villegas Cortázar, promotor de la lengua y cultura náhuatl, traductor-interprete y evaluador por INALI.
Expone que la región huasteca no es solo tierra prodigiosa por sus recursos naturales, sino también es rica por sus manifestaciones culturales, como es la celebración de la Fiesta de Muertos o Mijkailjuitl que se viene practicando desde antes de la llegada de los españoles, en la que se disfruta de los diferentes tipos de comida y del riquísimo chocolate acompañado de un buen pan hecho en esta zona hidalguense.

Además de lo anterior, para darle realce a esta gran tradición, se complementa con la práctica de las danzas propias de esta Fiesta de muertos, que también se les conoce como danzas Xantoleras.
Quienes las ejecutan y se disfrazan se ponen todo tipo de ropa para ocultar su identidad; también usan sombreros viejos, se cubren la cara con máscaras de madera, las cuales muestran más originalidad, con rostros de hombres y cabezas de animales.
En algunos lugares o de acuerdo a la danza, los hombres usan chaparreras, llevan como accesorio las reatas y como calzado usan botas. Los que se disfrazan de “colis”, “huehues” o “viejitos”, usan calzón y camisa de manta, máscara de madera, sombrero, un bastón de madera y cargan un guaje.
Para quienes se disfrazan de mujer, la indumentaria varía de acuerdo a la región, municipio o comunidades; algunos usan enaguas, blusas tradicionales, se cubren la cabeza con pañuelo con un doblez y la boca de igual manera, dejando libres los ojos; posteriormente se colocan un pañuelo de seda, que cubre toda la cabeza y cara, que a la vez permite la visibilidad del danzante y usan sombrero para sostenerlo.
Subraya que, en otros municipios o localidades, quienes se disfrazan de mujer usan vestidos; para cubrirse el rostro, lo hacen con máscara de tela blanca, con orificios para los ojos, hacen resaltar la nariz, pintan chapas en las mejillas y se colocan aretes. En algunos casos, las mujeres usan rebozo para cubrirse la cabeza y parte del cuerpo, otros usan sombreros.

En el caso de la población de Jaltocán, además de los danzantes disfrazados de hombres y mujeres, hay un personaje más: “El Comanche”, con una indumentaria muy elegante, llevando arco y flecha, en las piernas porta cascabeles, que en el momento de bailar suenan.
Dicho personaje tiene su propia melodía, que se llama precisamente “El Comanche”, acompañado de una mujer que también la sabe bailar. De esta manera y de acuerdo con la creencia, los danzantes tratan de esquivar o esconderse de la muerte para no ser reconocidos y llevados al Miktlanpa o tierra de los muertos.
Añade que, los diferentes grupos de danzas Xantoleras, sus mejores escenarios los encuentran en los patios de las casas donde son recibidos para bailar, pidiendo permiso al casero quien a la vez les da una gratificación por haber bailado algunas melodías.
Estos bailes son muy atractivos, por eso niños, jóvenes y adultos disfrutan al acompañarlas en sus recorridos que hacen de casa por casa durante los días de fiesta. Con relación a este tema, me permito comentar, que, en toda esta región, en los diferentes municipios, a quienes les gusta formar parte de estas danzas, desde meses antes se organizan en cuadrillas o grupos.
Ya conformados los grupos, acuerdan los días y horario de ensayos, elijen a su representante o capitán de la cuadrilla, quien los guiará en el recorrido que harán en el transcurso de los días de fiesta; visitando casa por casa, donde se les recibe con mucho gusto y se ponen a bailar en los patios de los domicilios o en calles de las comunidades o pueblos.
Mario Villegas, expone que, se reúnen sobre todo quienes tienen ese gusto por el baile, “a quienes les gustan disfrazarse de hombre o de mujer, quienes también tienen interés y aprecio por la cultura de su pueblo y de esa manera contribuyen en la preservación, fortalecimiento de este legado cultural que son las danzas Xantoleras”.

Algo que también es importante mencionar, es que los danzantes al ocultar su identidad con el disfraz, procuran no ser identificados, sino hasta el 30 de noviembre “día de San Andrés”, día en que termina la gran Fiesta de Muertos; es cuando después de bailar en presencia de la gente, se descubren la cara para ser identificados, al mismo tiempo a través de un ritual, una persona les rocía aguardiente en el rostro como parte de la creencia de la purificación.
Estas danzas Xantoleras son distintas entre sí, tanto por la indumentaria, la música y ejecución, pero todas ellas son muy divertidas. Algunas se llaman Matlachines, otras Cuanegros, las demás Los Colis, Huehues o Viejos; Los Alonsos, Los Tecomates, Los Disfrazados; las cuales, unas las practican en Huejutla, Jaltocán y Orizatlán, otras en Atlapexco, Huautla, Xochiatipan, Yahualica y Huazalingo; así también en algunos municipios de la sierra hidalguense.
Todas estas danzas Xantoleras tradicionalmente son acompañadas por tríos de huapangueros; las piezas musicales son creadas por los mismos integrantes de estos y se van heredando de generación en generación.

Algunas de estas melodías llevan por nombre “La culebrita “, “El comanche”, “Ánima sola”, “El cuanegro”, “La acamaya”, “Los tecuanes”, “El negrito”, “El brinquito”, “El guajito”, “La zorra”, “El mono”, “El sahumador”, “El aguacero”, “La guajolata”, entre otros; el repertorio es amplio e interpretados por varios tríos de huapangueros de la región.
Abunda que, algunos de los tríos que interpretan los sones Xantoleros son por ejemplo: “Don Darío y su violín”, “Palmar Hidalguense”, “Reconciliación Huasteca”, “Serenata Hidalguense”, “Vara Huasteca”, “Flor del Campo”, “Flor de Azucena”, “Cultural Huasteca”, “Tres Amores”, “Los Tres Amigos”, “La Cecilia Hidalguense”, “Alegría Hidalguense”, “Calamar”, “Resplandor Hidalguense” y “Tierra Huasteca”, por mencionar algunos que mantienen vivos los sones xantoleros, y a los que se les reconoce por su loable labor al ser difusores de la cultura huasteca.
Mario Villegas, concluye que, en esta ocasión, esta importante y hermosa Fiesta de Muertos seguramente se celebrará un poco distinta, dado que aún estamos en los tiempos de la pandemia, respetando las recomendaciones que han emitido las autoridades sanitarias.
Sin embargo, en cada uno de los hogares, cada familia mantendrá siempre viva esta hermosa celebración con la compostura de arcos y altares, sobre todo el ritual de la ofrenda para sus fieles difuntos: “La Fiesta de nuestros abuelos, también es nuestra fiesta, mantengámosla siempre viva”, Felices Fiestas del Día de Muertos o Mijkailjuitl 2021.