Por Enedino Hernández/Zunoticia
Huejutla, Hgo. – El profesor Floriberto Mendoza Castelán, reconoció públicamente a las maestras y maestros de la nación, especialmente a los docentes de la sierra y la huasteca Hidalguense, por el trabajo y compromiso que tienen con la educación de los niños, adolescentes y jóvenes; así también por su participación activa con las autoridades del sector salud para contrarrestar los problemas de salud, derivados de la pandemia del COVID-19.
Recordó con tristeza aquel momento cuando las autoridades educativas decidieron cerrar todas las instalaciones de las escuelas del territorio nacional y enviar a los alumnos a resguardarse en casa, hecho por el cual muchos han sufrido diversas consecuencias.
“Alumnos y maestros se fueron a casa con una enorme incertidumbre de saber qué iba a pasar, pues a miles de maestros no les dio tiempo de hacer una base de datos de los estudiantes y desde luego, muchos de ellos no tenían correo electrónico, computadora, celular, internet; también hay que reconocer que hubo docentes que no tomaron muy en serio este hecho, pensaron que solo eran vacaciones en casa por unos cuantos días” dijo.
“Fui testigo de ver a miles de maestros preocupados por su situación y la de sus alumnos, en su rostro reflejaban impotencia al sentirse desconcertados y vulnerables ante esta situación, pues en ese entonces se carecía de información verídica, la que se divulgaba sólo ocasionaba angustia, miedo, escepticismo estrés, depresión y ansiedad; en los lugares más pobres se agudizaba la fragmentación social, el desempleo, la violencia comunitaria y familiar” agregó.
Expuso que el distanciamiento social, impuesto como una medida sanitaria por parte del gobierno federal ocasionó no solo una separación física, sino también emocional y afectiva; es decir, con la pandemia, la vida de todos los mexicanos se fracturó y puso al descubierto qué tan frágil es el ser humano.
“Hoy vivimos una etapa de resarcir los daños ocasionados por la pandemia, pero también remediar los desaciertos derivados de protagonismos, de decisiones y prácticas equivocadas. A nosotros los maestros nos corresponde reflexionar sobre nuestro trabajo y cuidar el buen funcionamiento de los procesos educativos de la niñez y la juventud; como maestros todos sabemos que el sistema educativo está enfermo y en ocasiones presenta crisis que requiere terapia intensiva como son estos males: analfabetismo, inequidad, rezago, escases de recursos, cobertura limitada de los niveles educativos y el uso del internet” señaló.
Agregó, “pero, también la reprobación, la repetición, deserción, la deficiente calidad educativa, son padecimientos crónicos que viene sufriendo nuestro sistema educativo; no de ahora, no por la pandemia, sino desde hace muchos años, que hoy con la enfermedad, quedan al desnudo las carencias de nuestras escuelas y que requieren urgentemente mejorar su estructura educativa pues muchas de ellas se encuentran sin agua potable, sin servicios sanitarios, líneas telefónicas, computadores y sin acceso a internet”.
Dijo admirar con gran emoción a aquellos maestros que de la noche a la mañana convirtieron sus hogares en salones de clase, sala de juntas, centros de capacitación virtual, oficinas de atención pedagógica, espacios para brindar asesoría y tutoría a distancia, en buscar soluciones a los problemas de aprendizaje “y me causa tristeza ver cuando se le da mayor importancia al aspecto administrativo, burocratizando todo y exigiendo al docente prolongar sus jornadas de trabajo de manera excesiva.
Compañero maestro, la pandemia nos invita a replantear nuestro quehacer educativo, a reflexionar los modelos educativos que orientan y promueven los aprendizajes, pero también es nuestra oportunidad de reflexionar sobre la situación laboral y de las actitudes que hasta esta fecha nuestro sindicato nacional ha presentado ante esta crisis sanitaria y educativa”.
Floriberto Mendoza Castelán, señaló “también creo que el SNTE es parte de la historia viva del magisterio y como consecuencia requiere su transformación, se necesita una voz crítica, independiente, entregada a defender las causas democráticas y de los derechos de todos sus agremiados, siempre abierto al diálogo y dispuesto a construir rutas que mejores las condiciones de vida de todo el magisterio.
Los docentes necesitan un sindicato que sea la casa de todos, que invite al consenso, a la seriedad de sus actos y jamás estar a los vaivenes pasajeros de cada sexenio o negocios políticos; necesitamos un sindicato comprometido con su tiempo y un severo crítico de la simulación, comprometido con las ideas, con acabar con los privilegios y mantener siempre una visión de futuro”.
Detalló que, es extraño que el sindicato no haya hecho pronunciamiento alguno respecto a la vacuna CanSino que se le aplicó a todo el sistema educativo, “haciéndonos creer que era la mejor y que con una sola dosis era más que suficiente para salvaguardar la salud de todos, ahora resulta que los expertos dicen que su eficacia es de solo el 65%, ineficacia que se ve reflejada en la fronteras de diversos países donde esta tipo de inoculación no es aceptada, aprobando solo las vacunas de las farmacéuticas AstraZeneca y Pfizer.
En la actualidad, el otrora espíritu combativo y las acciones drásticas del sindicato en beneficio del magisterio ante las actitudes autoritarias de algunos gobiernos, ante las que jamás claudicó ni se sometió, parecieran ser cosa del pasado, este valor y decisión que siempre caracterizaron a nuestro sindicato se ha difuminado, situación que ha dado pie al relajamiento de la responsabilidad social, convirtiéndose en una simple comparsa del poder político en turno”, cuestionó en dónde quedó esa grandeza, la legitimidad de los intereses de las bases populares que lo forman, su humanismo y sentido progresista con el que en antaño se formó.
“El sindicato debe dejar de ser una entidad en oscura connivencia con el oficialismo y tomar decisiones propias en beneficio del magisterio, un sindicato que no obedezca, sino que proponga, que no olvide que los derechos que se lograron en el pasado fueron con sangre, sudor y lágrimas, pero hoy el actuar sindical muchas veces refleja tibieza, indolencia y ausencia de rumbo” dijo.
Concluyó haciendo un llamado a los maestros “hagamos pues que nuestro sindicato sea digno de nuevo, una organización como ésta es sumamente necesaria y más en los tiempos actuales de polarización política, pero lo necesitamos puro, virtuoso, de lo contrario en lugar de apoyo, será un lastre más de los muchos que cargan en sus labores diarias los esforzados docentes”.