Por Salvador Altamirano/Zunoticia
Huejutla, Hgo. – Manifiestan personas que vivieron los momentos y otras que les platicaron, que la Feria de Nochebuena de las décadas de los años 40 y 50, eran sencillamente eventos maravillosos, a los cuales venían personas de la Región Huasteca en pleno.
Agregaron que había peleas de gallos muy concurridas, juegos de azar, venta de equinos mular, sabrosos dulces de elaboración local, y el rubro del comercio no era chacharero, ni había mucho ruido y desorden como ahora, en donde destaca el laberinto que hacen los vendedores de cobijas y los juegos mecánicos.
Subrayaron que en esos años la feria se realizaba en el centro del pueblo, y venía gente de toda la región a veces únicamente para degustar las famosísimas enchiladas fritas, ya que en esa variante gastronómica Huejutla se “guisaba aparte”

En su libro denominado “Personajes, Celebraciones y Remembranzas del Huejutla de Ayer”, Crisóforo Sánchez Trujillo, refiere que en esas ferias del pasado eran famosas por sus exquisitos guisos, muy en especial por sus enchiladas fritas, doña Tina Toledo; Nato de la Rosa; y las señoras a quienes recuerda solo por sus nombres, sin apellidos: Chema; Guicha; Silvina y Simona, quienes eran buscadas por la gente que venía de afuera
Para finalizar, enfatiza que en aquellos tiempos la Feria de la Nochebuena era inolvidable, y de aquellas enchiladas fritas de antaño solo el exquisito recuerdo queda; como de los dulces elaborados por don Martín Martínez, trompadas y charamuscas, que fueron famosos por su sabrosura.