La estridencia llegó al PRI nacional, la decisión en la dirigencia nacional del PRI sobre la candidatura a la gubernatura en Hidalgo, sobre el pago de cuota política para Acción Nacional, es decir que el candidato o candidata lo instale el partido azul, por supuesto que pone en la orientación política inmediata al responsable de la estrategia política del instituto albiazul, el más emocionado sin duda es Asael Hernández Cerón, que se puso enfrente buscando candidata, aunque había referido que él iría con una candidata con proyecto y trayectoria política, que el PAN tenía la manera de llevar candidato o candidata.
Por supuesto que se refería a él y a Alma Carolina Viggiano Austria, y aunque ya habrían tenido el cónclave entre ellos dos, y paralelamente el atravesarse la posibilidad que fuera el candidato el de la alcaldía de Mineral de la Reforma, se reservaba lo que pudiera hacerse.
No obstante el primer síntoma de lealtad al interior del PAN, fue que los gobiernos azules si bien escucharon atentos los temas, aunque aun no definieron, pero hoy que el PAN tiene la encomienda nacional de la alianza nacional entre el PRI, PAN y PRD, pues sin duda Alejandro Moreno encontró la mejor manera de tomar el papel de Poncio Pilatos.
Entregar al PAN esa decisión política de que diga quien será la candidata, porque va género femenino según parece y pues no hay de otra, Carolina Viggiano Austria, podría ser virtualmente la candidata de esa coalición, si no pasa otra cosa. El problema es la enorme fisura a la militancia priista, frente a un partido que desde mero arriba están impulsando, está más que observante del escenario político en el escándalo creado por esta decisión nacional que por primera vez se implementa en Hidalgo, lo que se dijo está más que fuerte, pero en Hidalgo son finalmente los ciudadanos los que toman la decisión sobre los perfiles políticos, sean de uno u otro color partidista, por eso este conflicto de entrada envía un negativo mensaje más allá que a su militancia, a los ciudadanos simpatizantes.
Una cosa es quien por decisión personal se alista en un instituto político a quien desde ese momento el padrón lo sustenta como parte de esos colores, y de acuerdo a sus normas internas toma derechos políticos, puede ser parte de los órganos internos para toma de decisiones, trabaja en pro de un proyecto político que ese instituto presente, esto es en cualquier instituto político, llámese Morena, PAN, PRD, PRI u cualquiera otro.
Por eso los partidos políticos y los ciudadanos deben tener cuidado a la hora de enlistar personas como militancia activa en sus partidos, primero porque los ciudadanos que no son enterados y los usan para membresía política, ellos pueden exhibir el mal uso de los documentos que entrega el INE para dar de alta a esa militancia, los ciudadanos pueden enjuiciar incluso al instituto político, pueden proceder legalmente.
Nadie puede ser a fuerzas militante de un instituto político sino lo quiere ser, por eso muchos ciudadanos prefieren no entrar a militar a algún instituto político, es decir que a la hora de votar tienen libertad personal de tomar una decisión sin que sean sometidos a alguna presión. Aguas porque viene no solo las estridencias, esto puede llegar a las desbandadas políticas y al engrosamiento de votos para otros proyectos, que ni se imaginaban crecer.
Pero en Morena también sonaron los tambores de guerra, en el caso de Tamaulipas y Oaxaca Maki Ortiz y Susana Harp quienes fueron derrotados internamente como aspirantes, denunciaron fraude y un manejo amañado de encuestas. Pues tampoco es nada menor. Otro fue José Ramón Enríquez también aspirante de Durango. Esperemos como esta mezcla política repercute al interior de sus institutos políticos, por que en eso de la política, nada está escrito.
El tema no solo es de partidos, no dejen de ver también los intereses de Andrés Manuel López Obrador, él quita y pone y decide hasta con la oposición política, él sabe cuándo tiene que ganar y cuándo tiene que perder, tampoco todo es un tema social, los impulsos de abajo y los que mueven los sectores sociales son muchos, control es control al final. Además en Morena el conflicto es interno porque ya están jugando la sucesión presidencial del 2024, y en estas elecciones de gobernador en puerta; por supuesto que este escenario será parte del juego del futuro presidente de México.
