2026-05-17 02:27:04
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ESPEJEANDO por Perseo

El compromiso con el país y la democracia son esquemas importantísimos que difícilmente podemos dejar de ver, no porque alguien venga y nos diga lo que piensa, o porque un colectivo considere un razonamiento lógico de lo que quiere México, sino porque el compromiso individual en todos los factores que nos mueven debe ser una tendencia, no solo desde la óptica de un interés, el enfoque es muy amplio, pero comenzar a debatir desde la comunidad, es de un interés superior.

México requiere una sociedad comprometida, la democracia es una ruta de trasformación, no solo desde una óptica, porque en la amplia brecha de ideales, de pretender algo luego no se alcanza desde el ejercicio del poder político, tiene la sociedad la gran responsabilidad de hacer las trasformaciones necesarias para conseguir objetivos de inclusión como una perspectiva de escuchar las minorías.

Si bien Andrés Manuel López Obrador ha marcado una ruta y motivado una inercia social, también existen otras rutas que están siendo consideradas socialmente, informarse de estas rutas, tener la tolerancia para informarse de todas las rutas de conseguir la democracia, sería un ideal para el resultado social, la competencia de visiones a tres años del actual gobierno, debe considerar conseguir el primer paso fundamental para la toma de decisiones en el futuro inmediato.

Obtener una sociedad informada, en la que la concepción de la política como vía de trasformación desde sus ángulos, pueda conseguir el bienestar social, porque cada quien defenderá las trincheras establecidas y arraigadas, pero quien motive mayormente a los multi sectores sociales, en pro de conseguir hegemonizar un panorama viable en las rutas democráticas de derecha, Izquierda o ciudadana.

En la democracia actual ha sido el pragmatismo la herramienta fundamental para conseguir triunfos electorales, nada nuevos, pero el poder político en México ha tenido esa concepción desde que se rompió la hegemonía política, desde al año 2000 con el panista Vicente Fox Quezada, que generó rompimientos de grupos del poder en turno para conseguir desplazar sus intereses internos y sentar una ruta piloto que les sirvió a los intereses supremos que aquejan al país.

Sin embargo, la llegada de la izquierda que busca quedarse con la hegemonía política actual permite ver en retrospectiva, a tres años del actual gobierno, la década del pasado azul para establecer en una balanza los pros y contras de la conducción futura del país. En el que el ciudadano es factor de mayor peso, para de manera colectiva o individual, ir estableciendo las rutas políticas que pretenden vendernos a la sociedad, sin dejar de ver la nueva ruta ciudadana que crea un proyecto alterno que viene pisando fuerte, con jóvenes y que no coincide con ninguna de ambas expectativas políticas, la que gobierna y la que ya gobernó.

Tener instituciones autónomas fuertes, independientes, tener bien cimentados y con libertad al árbitro electoral, tener a salvo la soberanía del país, lejos de la tentación de los que alcanzan el poder político, es una tarea que debemos cumplir. Garantizar el respeto a los tres poderes independientes en México, al ejecutivo, legislativo y judicial, es de suma importancia.

Tiene que aceptar que los ejecutivos del país, han tenido la tentación injerencista en el resto de los poderes, ahí está la mayoría aplastante en el legislativo que a una voz se hace lo que dictan de arriba, sin escuchar las minorías o ser serios en planteamientos en la que requiere de todas las visiones para gobernar y con leyes mejores para la sociedad.

Hablar de democracia es no solo escuchar a las minorías sino incluir sus planteamientos, nuestro parlamento legislativo sigue estando lejano del pueblo, aun cuando nos vendan lo contrario. El poder judicial sigue siendo una injerencia del poder ejecutivo, como lo fue en el pasado, sirve, quizá para venganzas políticas hasta personales, pero no para conseguir erradicar la corrupción en México que sigue galopante desde sexenios anteriores, siendo la impunidad el mayor de los problemas que nos afecta.

Un Salinas de Gortari, Vicente Fox y Calderón o un Peña Nieto, mientras el actual gobierno se aprecia solapar la influencia política para actos deshonrosos, no se trata de competencias sobre quien roba más, sino quien destierra en realidad la corrupción y la impunidad. Por eso la oferta política desde estos tiempos en el futuro del país será una ruta que siga siendo valorada por el pragmatismo, el voto volátil que busca tener un techo en qué confiar.        

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