A Julio Menchaca Salazar a su paso por los diferentes municipios de Hidalgo lo visten de guinda, azul turquesa o rojo según el formato, en cuanto a presencia de morenistas, de Nueva Alianza o el Partido del Trabajo.
En realidad, es que Morena ha mostrado un guinda más intenso en todo el estado, aunque en algunos recorridos los colores aliados tienen presencia, pero Morena, su candidato lo dice, no se confía.
Primero fue el aliado verde que se salió de última hora, luego el azul turquesa reculó en el seguimiento legal que llevaba contra la abanderada tricolor, sigue la extraña esencia de que el partido magisterial simplemente por instrucción nacional les apaciguaron su intento de apelar en cuanto a observaciones con gastos en precampaña.
Y el PT pues ya lo conocen, en Hidalgo; veamos por otro lado al grupo Universidad, no de lleno, esperando que los integren ¿irá a suceder?
Por eso Julio Menchaca hacia el interior ha propuesto que primero asegurar los cimientos políticos en Hidalgo y luego incorporar el aglomerado pesado; es notorio que si bien van por la candidatura común, se aprecia obligado a que el color guinda sea el que predomine.
Pero no se equivoca cuando pone de frente las propuestas de Andrés Manuel López Obrador, son estas el atractivo nacional y tendrán que bajar al estado, de ser gobernador.
Esa es la mayor oferta de un gobierno de la 4 T, por supuesto esto no les gusta a las organizaciones sociales tradicionales que están acostumbrados a una negociación para su vigencia política.
Es ahí donde veremos las congruencias políticas de los “Luchadores Sociales” ¿de lado de quién?
Es importante comenzar a observar este panorama pues la ruta del corporativismo tradicional se aprecia pulverizada, pero aún quedan barruntos del intento, veremos qué tan importante llega a ser en una elección como la que se viene.
El 9 de junio del 2014 Morena se constituye como instituto político, en sus primeras incursiones recuerden nadie daba un peso por ellos, su candidato a gobernador fue Salvador Cisneros, un gran sujeto pero sin presencia política su propuesta era ser amigo del entonces dirigente nacional y líder de Morena Andrés Manuel López Obrador, y en ese tiempo ningún grupo de los que hoy le acompañan a Morena eran aliados, las conveniencias e intereses aún estaban en otro lado; no olvidemos a los maestros de Nueva Alianza y el mismo PT que era de otro dirigente estatal que no viene al caso ni nombrarlo.
Dirán se trataba de otro momento y así lo era; fue hasta 2018 que la tercera oleada de Andrés Manuel López Obrador dejó temblando a Hidalgo como al resto del país, con un rotundo triunfo de 30 millones de mexicanos, la ola configuró el escenario político en el país, un nuevo Congreso Federal y Senado de la República, además que posteriormente vinieron los congresos locales.
A dos años que finalice el actual gobierno federal, truena la primer derrota en el Congreso Federal, sus agoreros vaticinan un retroceso electoral, las encuestas en los seis estados en disputa refleja que encabezan cuatro al menos con gran distancia, -ellos dirán que los seis- pero en el terreno electoral mientras no se cumpla el final de la jornada electoral, nadie puede asumirse como triunfador, hay que esperar.
Por eso Hidalgo es un estado pequeño que ha sido laboratorio político, que su grandeza está en la cercanía con el Estado y Ciudad de México, su atractivo es turístico y aunque hay comentarios de que no tiene atractivo electoral, 3 millones de electores desde luego que representan una atracción política entre los grupos.