• Estamos en la antesala del próximo estiaje 2023 como continuidad de lo que vivimos en 2022, y si bien nuestra región huasteca tiene agua limpia y suficiente, usted se preguntará Porqué batallamos en tiempos de sequía?
• Es entendible en las zonas altas de Tlanchinol, Huazalingo, Yahualica, Huautla, Tlanchinol y Calnali, pero en Huejutla y Atlapexco ¿Por qué?
• Es sencillo, pues recordemos que en administraciones pasadas el organismo descentralizado del agua era la caja chica de los gobiernos municipales.
• Los gobiernos municipales tienen por obligación planificar sus acciones en temporada de estiaje en su Atlas de Riesgo, si lo tienen, deben tener los datos sobre los temporales de agua con zonas inundables y las comunidades en foco rojo en temporada de estiaje.
• Si no cuentan con el Atlas de Riesgo pues ahí está el Colegio de Hidalgo, a cargo del doctor Pablo Vargas.
• La huasteca, según entendemos, no debería tener problemas de abasto de agua para los productores de granjas porcinas y aves o de productores de granos, saben que los calores vienen fuerte para mayo, abril y junio, el tema es en qué se concentran los alcaldes para mitigar el abasto de agua, tienen suficiente tiempo para que planifiquen y focalicen la atención a necesidades de los pueblos.
• La pregunta es por qué nuestras localidades comunitarias debieran tener el problema del agua y el costo del consumo si el agua está a flor de tierra, máximo ocho a diez metros, que a diferencia con el Valle del Mezquital, en el Cardonal, por decir un municipio, se realizan perforaciones a doscientos metros para buscar extraer agua para consumo humano.
• Si las comunidades tienen el agua, por qué no tienen bombas de extracción con paneles solares y plantas de tratamiento de agua para potabilizar y tengan su agua a un mínimo costo, evitando a las empresas trasnacionales y locales que venden el agua a precio de oro y los gobiernos poco o nada hacen para evitarlo.
• Si un botellón de marca de 18 litros cuesta 50 pesos, un garrafón común de agua huasteca tiene un costo de 20 pesos, por qué si los pueblos originarios son los dueños de la riqueza del agua tendríamos que pagarla por un procesamiento que hoy no es un invento novedoso y que forma parte de otro siglo.
• Estamos hablando de un proceso de sentido común, del vital líquido que hoy es un impacto a una región de gente pobre que lleva treinta años en la que no hay afluencia de inversión económica que desarrolle economías circulares en la comunidad, porque más nos gastamos en temas sin sentido y proyectos fallidos que sexenio tras sexenio nos toca conocer.
• O simplemente se esfuman los dineros porque el pretexto es que desapareció el banco en donde lo habían depositado, es decir con una inversión así de pequeña, tendría la huasteca para satisfacer un rubro crucial en la salud pública creando puntos de agua procesada para consumo humano con un ínfimo precio, así como se instala el banco Bienestar y esa inversión federal en las regiones del país más pobres, debieran haber programas piloto con políticas públicas más humanas con destino a fortalecer la economía y la salud pública.
• Mientras, los alcaldes se preparan con pipas para llevar agua a la comunidad solo que esa se tiene que hervir, solo es recomendable para uso de lavado de ropa, trastes y para bañarse, pero todos sabemos que la gente ve el agua transparente y la consume porque acá, en las localidades, el agua de botellón no respeta el precio que en Huejutla se vende, el costo se incrementa y no hay dinero.
• Además, hemos perdido culturalmente el consumo del agua como un esquema normal, la conquista del consumo de productos embotellados y azucarados como refrescos, jugos artificiales y saborizantes, además de productos chatarra embolsadas, churros y papas, sopas instantáneas de muchas marcas que contienen altos concentrados de químicos adictivos que están destruyendo nuestro alimento tradicional, pues dejamos de producir frutas y legumbres y las suplimos con alimentos basura que está enfermando nuestros pueblos.
• Ahí es donde deberían los usos y costumbres defender los aspectos de producción rural privilegiando su alimentación y nutrición sana, evitando la introducción del comercio dañino a las comunidades indígenas, cabeceras municipales y escuelas, están destruyendo la salud pública.
• El agua como consumo humano y alimentación sana, es uno de los inminentes insumos que en nuestra región debiera no tener los costos de los precios internacionales o estatales, porque nos dicen que somos ricos en agua si esta sigue siendo un obstáculo para obtenerla para el uso más elemental de sobrevivir.
• Los alcaldes ocupados en las matemáticas se han olvidado de lo esencial mente humano y lejos de estar entregando dinero para fiestas religiosas, debieran estar creando conceptos innovadores para atender derechos humanos elementales, que no les salga uno más listo que los actuales porque se volverán líderes naturales de las regiones.