2026-05-18 02:27:05
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Espejeando Por Perseo

• ESTAMOS arrancando campañas federales, ya no tarda la definición a legisladores locales y alcaldías, quienes están empecinados en ser candidatos se van a quedar en eso, en ser sólo candidatos, quien quiere que se construyan triunfos y logros importantes, pondrá todo de su parte para ser institucional con los proyectos de sus institutos políticos, para entender que viene una competencia, que se avecina un escenario en el que hay mucho en juego.

• Los conservadores contra liberales, diría Andrés Manuel López Obrador, para tomar bando político y definir quiénes están con él y quienes son los de la política antigua, que de acuerdo con su arenga buscan mantener sus privilegios tradicionales.

• Efectivamente, los tiempos son diferentes, quien lo iba a decir que los revolucionarios terminaran por debajo y sometidos por los ultraconservadores que por muchas décadas fueron enemigos naturales en la historia de México, hasta que llegaron los tecnócratas para construir un entarimado de intereses entre una clase política que vino a desplazar a los nacionalistas, dando paso a un régimen de alianzas, pero también de privilegios.

• Antes, un tanto de historia en México de los años ochenta, el país se debatía entre dos regímenes políticos: Uno estatista, populista y autoritario, y otro neoliberal, tecnocrático y menos autoritario que el viejo régimen. El interés de los grandes y poderosos grupos empresariales, tanto mexicanos como extranjeros, que hicieron suyo el dogma neoliberal, fue de tal magnitud que pusieron, mediante el Partido Revolucionario Institucional (PRI) (renovado) a Carlos Salinas de Gortari (1988) en la presidencia de la república. La tecnocracia, primero del PRI y luego del Partido Acción Nacional (PAN), se afianzaría en el poder.

• El dilema de los dos regímenes políticos superpuestos se resolvió, desde el poder, a favor del neoliberal tecnocrático, desde el 2000 en manos del derechista Partido Acción Nacional Vicente Fox Quezada.

• En 1997 se asomó la posibilidad de una disyuntiva para el país a partir de una situación peculiar. Las elecciones del 6 de julio de ese año revelaron dos fenómenos inéditos: Por primera vez en la historia de México fue electo el jefe del gobierno del Distrito Federal por sufragio directo, universal y secreto y, además, dicho triunfo recayó en un partido de oposición de centro–izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas y por primera vez, desde la fundación del partido oficial, éste no obtuvo la mayoría absoluta en la cámara de diputados.

• Había dos regímenes políticos sobrepuestos.

• Aquí comienza esa historia que hoy quienes tienen más de cuarenta y cinco años saben que luego de Vicente Fox, el hombre de Coca Cola dejó a Felipe Calderón Hinojosa por menos de doscientos mil votos, después vino Enrique Peña Nieto y finalmente Andrés Manuel López Obrador llegó en el 2018 cumpliendo el anhelo de una movilización nacional que le dio por encima de treinta millones de votos; hoy que finaliza su gobierno y comenzó su relevo la lucha es la misma, nadie es más ni nadie es menos, las fuerzas luchan por las mismas causas.

• Las fuerzas de la política histórica de México presentan como novedad a dos mujeres que encabezan el proyecto por el nacionalismo a Claudia Sheinbaum y a la hidalguense Xóchitl Gálvez, la decisión estará en juego por menos de noventa días y ambas mujeres compiten en convencimiento de las masas sociales, las herramientas tecnológicas han cambiado desde los años ochentas al 2024 y las formas de hacer política, antes el gobierno federal vía gobernación era el gran elector, ellos recibían las casillas, contaban los votos y daban un fallo, hoy la democratización política provocó a un órgano independiente ante IFE ahora INE.

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