Por Enedino Hernández/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- Los Obispos de México a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) elevan su voz en oración al conmemorarse el Día internacional contra el uso indebido y tráfico ilícito de las drogas; así lo expone el Obispo de la Diócesis de Huejutla, José Hiráis Acosta Beltrán, al momento de compartir el comunicado correspondiente.
En el documento se destaca el mensaje edificando en comunidad hacia un México libre de adicciones “Que al vivir ustedes su fe, el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz, hasta desbordar de esa misma esperanza por el poder del Espíritu Santo”.
Detallan que, el Día internacional de lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, se conmemora el 26 de junio, por lo que la CEM eleva su voz en oración y reflexión sobre esta realidad que desafía profundamente a nuestra nación y a todo el continente.
“El tráfico de drogas ha impactado severamente nuestro país, afectando el tejido social y la seguridad de todos los mexicanos; recordamos las palabras del profeta Isaías: ‘El fruto de la justicia será la paz, y el servicio de la justicia será tranquilidad y seguridad para siempre’. Esta paz tan anhelada requiere el esfuerzo conjunto de toda la sociedad para hacerle frente al narcotráfico.
México se encuentra en un momento de reflexión y renovación; tras el reciente proceso democrático, se nos presenta la valiosa oportunidad de fortalecer los cimientos de nuestra nación; este es un tiempo para unir esfuerzos, trascendiendo diferencias, con el fin de robustecer nuestras instituciones y promover el bien común. Reconocemos los desafíos que enfrentamos como sociedad, particularmente aquellos que amenazan la paz y la integridad de nuestras comunidades.
Es por ello, que se hace el llamado urgente a todos los sectores de nuestra sociedad –autoridades recién electas, sociedad civil, comunidades de fe y ciudadanos– a entablar un diálogo constructivo y a trabajar conjuntamente.
Solo mediante un esfuerzo coordinado y un compromiso compartido podremos abordar eficazmente esta problemática que ha causado tanto dolor en nuestro país, incluyendo la trágica pérdida de vidas durante el reciente proceso electoral. Nuestra meta común debe ser la construcción de un México más justo, seguro y próspero para todos, libre de las cadenas del narcotráfico y sus devastadoras consecuencias.
Creemos firmemente que, trabajando juntos en un espíritu de apertura y respeto mutuo, podemos desarrollar estrategias integrales que fortalezcan el tejido social, promuevan la cultura de la legalidad y ofrezcan alternativas viables a nuestros jóvenes. Como Iglesia, nos comprometemos a ser parte activa de este diálogo, aportando nuestra visión y recursos para construir un México más justo, seguro y próspero para todos.
El narcotráfico representa un desafío multifacético que va más allá de la seguridad pública; pone a prueba los fundamentos mismos de nuestra sociedad: la justicia, la solidaridad, el respeto a la vida y la dignidad humana. Ante esta realidad, estamos llamados a una respuesta colectiva y decidida”.
En el documento, se especifica que, con preocupación y esperanza, observamos el aumento en el consumo de drogas, especialmente entre nuestros jóvenes. Esta situación nos invita a reflexionar profundamente sobre el valor de la vida, nuestra responsabilidad comunitaria y el verdadero significado de la libertad y la realización personal.
“El uso indebido de drogas afecta no solo la salud individual, sino que también impacta a nuestras familias y comunidades, con repercusiones en nuestro entorno social y ambiental. En lugar de la libertad que promete, a menudo se convierte en un obstáculo para el crecimiento y la realización personal de nuestros jóvenes. Como sociedad, estamos llamados a ser una comunidad de apoyo y esperanza, donde cada persona pueda descubrir su valor único y alcanzar su máximo potencial”.
Detallan que, este desafío nos impulsa a fortalecer nuestros lazos de solidaridad y cuidado mutuo, acompañando a nuestros jóvenes en el descubrimiento de caminos auténticos hacia la plenitud y el sentido de la vida. Invitamos a todos los sectores de nuestra sociedad, especialmente a quienes han sido elegidos para guiar el destino de nuestra nación, a un diálogo constructivo y a una acción coordinada.
“La lucha contra el narcotráfico requiere un enfoque integral que fortalezca nuestras instituciones, fomente una cultura de legalidad y cree oportunidades de desarrollo para todos los mexicanos, especialmente para nuestros jóvenes.
El México que aspiramos a ser se construye sobre los cimientos de la justicia, la solidaridad y el Estado de derecho. Trabajemos juntos para edificar una nación donde cada mexicano pueda vivir con dignidad y esperanza, libres de la influencia del narcotráfico y la adicción.
Nos unimos en espíritu de comunión y sinodalidad con nuestros hermanos Obispos de América Latina y el Caribe. Juntos, como una sola Iglesia que camina y escucha, hacemos eco de las palabras del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM): No naturalicemos la situación, no dejemos que el corazón se nos llene de miedo ni que se adormezca nuestra capacidad de reconocer que está en juego el presente y el futuro de la sociedad”.