Por Amancio Castañeda/Zunoticia
Xochiatipan, Hgo.- Una mujer adulta llena de canas y apoyada por un señor que asemeja la misma edad, recorren el vado del río Garcés a paso lento, mientras topan de frente a una madre que carga en una cangurera ceñida a su pecho a su bebé, mientras desde las orillas transportistas observan la escena como algo coloquial.
El río golpea en algunos espacios el vado y escarba más lo que queda del angosto vado.

En los extremos para ingresar al vado se han colocado cintas rojas y los transportistas esperan a los pasajeros a los extremos para transbordar.
El puente Garcés que hace un año cedió parte de las rampas de acceso ante la creciente del río, aún se mantiene igual, la gente sigue esperando inicien los trabajos.
“Pero ya no queremos decir nada, de todos modos, la presidenta no hace nada” expresa un comerciante que con apoyo de un adolescente carga pesadas hieleras.


Se duele de que las autoridades no hagan nada, pero quejarse considera tampoco les ha ayudado.
Mientras atiende el reportero, piedras del relleno que sostiene la rampa de acceso al puente, siguen rodando en la pendiente continuando su desgaste.
Desde arriba del puente, el paisaje es espectacular como el río se extiende tratando de ganar los espacios a la arena y piedras, mientras la sierra es cubierta por una blanca neblina, pero abajo, en el vado, la gente que carga sus bolsas, bultos, mercancía no parece apreciarlo igual, porque, aunque a sus ojos ya puede ser normal, no lo es el tener que batallar.
