• LA PUESTA EN MARCHA del llamado Plan B de la Reforma Electoral promovido por Morena, sigue generando divisiones no solo entre sus aliados, aunque esta vez con mejores expectativas, toda vez que mantiene la misma propuesta de reducción de espacios plurinominales, no solo en los Congresos tanto federal como estatales, sino también en lo que se refiere a los Ayuntamientos, en donde se reduciría la cantidad de regidores dentro de las asambleas municipales.
• El argumento de quienes se encuentran en contra de este ajuste es que el ahorro que se pretende generar es de 4 mil millones de pesos, lo que a escala nacional no representa una gran cantidad si esto se pretende distribuir o asignar a la realización de obras, y sobre todo de apoyos sociales, todo esto apostando a generar una mayor popularidad entre la ciudadanía.
• Sin embargo esto podría limitar la representación política dentro de los espacios de poder de las minorías, lo que se traduce en el tiro de gracia a la oposición que se encuentra en su momento más crítico, con una militancia reducida y con poco territorio en donde aún conserva presencia, como es el caso del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano principalmente.
• Al mismo tiempo habría de afectar a los partidos de reciente creación, los cuales podrían no tener posibilidad alguna de poder tener una representación en las cámaras, ni en los cabildos, dado que es muy complicado que puedan obtener una votación suficiente para poder acceder a estos espacios en sus primeras participaciones dentro de los procesos electorales, además que las participaciones para los partidos políticos para que puedan realizar una campaña electoral también se verán mermados.
• Del lado de los aliados, tanto el Partido del Trabajo como Nueva Alianza y el Partido Verde, que han logrado sostenerse mediante los espacios de representatividad en los congresos y en los cabildos, razón por la cual se han opuesto a esta propuesta, aunque Morena ha logrado sostenerla en base a la mayoría nominal en las cámaras, y se encuentra en la negociación en lo particular con los representantes de otros partidos para obtener una mayoría calificada.
• Lo que es un hecho es que el proceso electoral se ha acelerado notablemente en el estado, los partidos políticos han incrementado su activismo, tal como se observado con el PRI, el PAN y Morena quienes han realizado asambleas con sus estructuras en la región huasteca durante el fin de semana, y las dirigencias estatales han regresado al territorio buscando reactivar no solo a sus militantes sino a los simpatizantes, sobre todo enviar el mensaje a los liderazgos políticos en general que los partidos tradicionales siguen vivos y que pueden ser la opción que requieren en caso de no ser considerados en sus partidos.
• En el caso de Movimiento Ciudadano, también pretendía realizar un encuentro durante la semana pasada, pero esta se suspendió, y hasta ahora no se ha dado a conocer una fecha para poder realizarla, sin embargo, sigue siendo considerado una opción novedosa para el siguiente proceso, ya que sin duda podría mostrar un crecimiento territorial, pero aún no lo suficiente para estar dentro de las mayorías.
• Sin embargo se entiende que la apuesta de Movimiento Ciudadano no es por el próximo proceso electoral, sino poder cimentar su proyecto por la presidencia de la república en el 2030.