HUEJULA DEL AYER… EL DE LOS CUATRO BARRIOS ORIGINALES

Huejutla, Hgo.- A doscientos quince kilómetros de distancia de la airosa Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, atravesando la Sierra Madre Oriental, bordeada de fértiles valles, una vegetación exuberante y un caluroso clima tropical, se encuentra Huejutla de Reyes, pintoresca población decorada con un mosaico de atávicas tradiciones y artesanías con características prehispánicas, todas ellas, con un exquisito sabor autóctono. Además es un lugar concéntrico de las gentes de los pueblos de la región y un soberbio escenario natural en donde termina la serranía y comienza la planicie costera.

El caudal del pensamiento popular, es como de un río que los fatuos no entienden, pero el hombre sencillo puede observar hasta el fondo, no importa la profundidad. Allá están: la tradición, los anhelos guardados, los sueños que arrastra como las piedras de colores.

Para apreciarlo, a veces hay que aprender a mirar lo que oculta la modestia que espera, la identidad de permanente búsqueda, la sabiduría proverbial que a veces conoce lo que ya no se sabrá si no es de sus consejos y charlas…………. Porque fuera de sus mentes que horadan un tiempo, solamente soplan vientos de modernidad lisa, de un olvido absoluto  que pone con desprecio a los días anteriores un sello de caducidad que nadie romperá.

(Estos dos últimos fragmentos fueron extraídos del libro “Personajes, Celebraciones y Remembranzas del Huejutla de Ayer”, de Crisóforo Sánchez Trujillo

Huejutla del ayer… el de los “cuatro barrios originales”, en aquellos pretéritos años de cultura  rústica, aquella que dentro de un mísero jacal se sorbe del busto de una madre indígena; no la erudición sofisticada que se aprende en las aulas, que torna estúpidos y engreídos a los hombres, vestida de enaguas y blusas de manta, diestramente bordada con un mosaico de tradiciones.

 

 

BARRIO TECOLUCO

(Hoy colonia 5 de Mayo)

 

Este sector poblacional al que se arribaba atravesando un angosto puente de piedra que era conocido como “cien pies”, por su semejanza con dicho molusco, era famoso por su industria talabartera. Se curtían cueros, se fabrican lujosas sillas de montar; chaparreras; cinturones; fundas para machetes y cuchillos; así como huaraches para proteger los pies en el cotidiano andar por aquellos abruptos senderos de la Huasteca.

 

BARRIO ARRIBA

(Hoy colonia Capitán Antonio Reyes)

 

Se fabricaba y remendaba calzado.

El constante golpeteo del martillo claveteando suelas de zapatos impregnaba el ámbito del histórico sector, en donde en una humilde vivienda el día 13 de junio de 1831 nació Antonio Reyes Cabrera, sin duda por su color y condición indígena era apodado “Tordo”, quien el 21 de mayo de 1866 participó en una escaramuza para expulsar de Huejutla a un contingente de invasores conservadores y franceses que apoyaban la monarquía de Maximiliano de Hamburgo, acción en la que perdió la vida.

Dignificando su memoria el original barrio ostenta, desde fecha reciente, su nombre.

 

 

BARRIO ABAJO

(Hoy colonia Benito Juárez)

 

 

Se distinguió por su industria de jarcería.

A Barrio Abajo se le llamó Potrerillos porque hace muchos años las casas tenían solares en donde sus propietarios, quienes se dedicaban a la venta de leche, o tenían recuas de ganado equino para la arriería, habían sembrado pastos en los mismos, con la finalidad de darles de comer a los animales después de traerlos del potrero.

En el mencionado barrio también residían artesanos que llamaban “rienderos”, ya que confeccionaban productos adecuados al quehacer de subsistencia de los demás vecinos, como atuendos para caballos, reatas, jáquimas y hasta sillas de montar.

 

 

TAHUIZÁN

(Ostenta el mismo nombre)

 

Se caracterizó por sus talleres de herrería.

Algunas personas comentan, tal vez de manera poética, que Tahuizán significa “lugar de luces”, debido a que en el nostálgico pasado cuando había fraguas, al son de la faena del fuego se desprendían pequeñas y luminosas chispas.

No obstante esa metafórica hipótesis, su nombre es posible que provenga de voz téneck o náhuatl, pues en la prehispánidad ya existía el pueblo de “Tavizán”, y no había fraguas.

Según el profesor y pintor Gildardo Montaño, nacido en el mencionado barrio, Tahuizán es una palabra náhuatl descompuesta por mala interpretación de “tlazuli”, que significa “basura”, ya que anteriormente -cuando Huejutla era de cuatro barrios-, el basurero del pueblo estaba en ese  lugar, lo que es creíble porque “tahuizua” se traduce como “tirar”. Especificó que hace más de 50 años se accedía al sector a través de un puente colgante, ahora de cemento, en cuyas inmediaciones se tiraban los desechos que generaban los vecinos de Huejutla.

Los fragüeros de Tahuizán no solamente forjaron la industria del hierro, sino también un fragmento de la historia local.

Por algunas razones, quizás obvias, a Tecoluco se le adjudicó el adjetivo de “primoroso”; a Tahuizán “alegre”; Barrio Arriba “bello” y Barrio Abajo o Potrerillos “bullicioso”.

 

 

ZONA CENTRO

 

Posteriormente, con el paso de los años, contrastando con los cuatro barrios originales, se fue conformando la Zona Centro, que desde un comienzo ostentaba soberbias casas de adobe, con grandes zaguanes, portales interiores y exteriores, espaciosos patios con jardines de fragantes flores, moradas cómodamente amuebladas en donde residía toda la clase privilegiada: los rancheros, dueños de propiedades aptas para el cultivo y cría de ganado; comerciantes, que engrosaban su patrimonio con una labor mercantil constante protegidos por el monopolio; así como los almidonados burócratas que con una actitud servil se “momificaban” en sus empleos generados por los tres órdenes de gobierno.

 

Por Salvador Altamirano

Relacionados

SE INSTALA COMISIÓN DE SALUD

- 23 enero, 2021 0
Orizatlán, Hgo.- El día de hoy se instaló la comisión permanente de Salud conformada por Rosa Itzel Morales Flores Presidenta,…