Huejutla, Hidalgo.- Con la Alianza establecida con otros institutos políticos, actualmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI) está en una Alianza Incómoda o ¿Enfrenta su desaparición o su transmutación?, cuestiona el profesor Huejutlense, Floriberto Mendoza Castelán.
Detalla que haciendo un brevísimo recorrido sobre la profunda historia que construyó en nuestro país el PRI recordemos que esta institución fue fundada el 4 de marzo de 1929 como una organización política denominada Partido Nacional Revolucionario.
Posteriormente fue reconstituido en 1938 como Partido de la Revolución Mexicana y refundado en 1946 con la denominación que actualmente ostenta; un partido sin duda emanado del movimiento social revolucionario de 1910, que se impuso como tarea histórica de conducir el proceso de construcción de una nación moderna, soberana, independiente, democrática y justa.
Subraya que fue por un gran espacio de tiempo, un partido interlocutor de la sociedad ante el gobierno, en apoyo de las demandas sociales de la población; el PRI hizo valiosas contribuciones al desarrollo nacional, impulsando políticas públicas que permitieron el progreso y bienestar de la gente como los sistemas de salud, educación, seguridad social y siempre buscando que la economía registrara altas tasas de crecimiento.
Fue un partido clave durante décadas para construir consensos, para gobernar, pero al paso del tiempo terminó siendo un aparato electoral supeditado a las decisiones del Presidente en turno.
Abundó que a tal grado, llegó el momento en que el PRI con sus malas decisiones se fue debilitando para competir como partido político, y su existencia solo dependía de los gobiernos estatales y federales; es decir, había un jefe que dirigía, decidía y definía candidaturas y alianzas con una clase política disciplinada.
A pesar de esta situación, actualmente el Revolucionario Institucional tiene una gran responsabilidad debido a que sigue siendo la organización política más importante y organizada de México, es el principal intermediario entre la sociedad y el gobierno para promover sus demandas y defender sus intereses.
Mendoza Castelán, señala que estos intereses en la actualidad han coincidido con los objetivos de otros partidos políticos, y que los han llevado a formar una Alianza, aquí revisaremos brevemente los objetivos de dicha Coalición electoral formada por el PRI, el Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución democrática (PRD).
Expone que ante las elecciones legislativas del 2021, estos 3 institutos políticos forman una Alianza, desde luego para algunos fue sorpresa, por los acontecimientos históricos y las rivalidades políticas que han sostenido por muchas décadas, pero hoy se unen para enfrentar un enemigo común, y esta asociación la sustentan a pesar del riesgo de caer en la improvisación de un pragmatismo político sin identidad ideológica alguna.
Esta unión de partidos tan disímbolos también contiene como propósito reducir o limitar la mayoría de diputados federales del partido oficial en el Congreso de la Unión, para defender las instituciones y los logros alcanzados por los 3 partidos a lo largo de los años y evitar mayorías arbitrarias y antidemocráticas.
Seguidamente, insiste que hay muchísimas cosas en juego en esta elección, lo primero es blindar la vida democrática de los mexicanos evitando la conducción de un poder absoluto, ya que las diferencias deben ser la fortaleza de acuerdos y de soluciones propias de cualquier régimen verdaderamente democrático.
Por lo que se busca garantizar la pluralidad y la posibilidad de discernir sin llegar a calificativos burdos y oclocráticos con el de “traidor a la patria” “conservador” o “neoliberal.”
Otro objetivo sería consolidar la unidad de todos los mexicanos, acción en la que se venía observando cierto progreso frente a la actualidad política donde desde el poder se promueve el odio el encono, divisionismo y la confrontación debilitándonos como sociedad.
Con esta Alianza, afirma que se busca rescatar el estado de derecho y limitar el riesgo de romper la paz y la tranquilidad de la clase media que piensa, trabaja y que es ideológicamente independiente.
Sin embargo, esta alianza también tiene sus riesgos: Las ideologías y afinidades, sobre todo de los miembros radicales de cada partido podrían ser un obstáculo a vencer. No hay que olvidar también que respecto a los partidos que forma esta Alianza en las elecciones del 2018, los electores emitieron un voto de castigo, tomando como referencia los índices de corrupción entre los gobiernos locales y federal.
Afirma que actualmente existen evidencias muy concretas de que no ha habido una verdadera transformación al interior de los partidos, pues los actores políticos castigados con el voto se mantienen activos.
No todos los militantes ven con buenos ojos la Alianza por México, creada por el simple hecho de supervivencia de algún partido y lo que puede suceder es que los esfuerzos pueden sean en vano.
Si el resultado de esta contienda es un fracaso, entonces; se interpretará que los tres partidos son incapaces de constituir una verdadera oposición seria y fuerte para el beneficio de la gente y del país.
Concluye citando que sin embargo, aún considera que el PRI tiene personajes honestos, trabajadores, profesionales de la política que están dispuestos a reencontrarse como grandes demócratas del siglo XXI, y a mejorar el desempeño del partido todo estriba en que los dirigentes aprendan a distinguir entre el grano y la paja.
POR ENEDINO HERNÁNDEZ/ZUNOTICIA