DE PUEBLO A CIUDAD.

  • La metamorfosis de Huejutla.

Como ya lo he contado en anteriores entregas,  mi padre fue comerciante y mi abuelo arriero.  Mi papá me contaba en esas grandes charlas que tuvimos y que tengo muy grabadas en mi memoria,  que Huejutla,  nuestro terruño era una pequeña villa de gente muy trabajadora y dedicada principalmente a la ganadería y la agricultura.  Esa Huasteca altiva y bravía de la que habla en muchos  de sus huapangos, Nicandro Castillo Gómez,  nuestro máximo compositor y defensor de la misma. Constituido por sus históricos cuatro barrios: Tecoluco,  Barrio Arriba,  Potrerillos y Tahuizán,  tenía una traza urbana muy similar a todas aquellas poblaciones fundadas por los españoles,  aunque a decir verdad Huejutla fue fundada a la orilla de un río por los huastecos.  Era un caserío de chozas,  casi todas de forma circular hechas de carrizo, otate, otatillo, maderas sin labrar con techos de zacate. En que tiempo no lo sé a ciencia cierta pero en el siglo XVI, a casi quinientos años de la Conquista de México-Tenochtitlán, se iniciaron las nuevas construcciones, con muros de piedra, aplanados de cal, techos de teja y pisos de ladrillo de barro cocido que guardadas las distancias le daban un aire sevillano,  producto de la influencia española y el origen de los colonizadores que se establecieron en esta región,  la Cuextécatl o “Tierra de los caracolillos”.

Es precisamente en éstos cuatro barrios originales, además del centro donde aún podemos encontrar algunas casas o construcciones que se conservan casi intactas.  Las calles principales estaban empedradas con lajas de la región y en las aceras se podían admirar los árboles de naranja agria o “de cucho” como la conocemos y que en la primavera  inundaban con su aroma de azahares logrando con ello un ambiente inigualable. A mí aún me tocó ver algunos de ellos y sentarme a descansar en sus “rodetes”, arriates de mampostería de piedra braza aplanados que servían como protección y los hacían lucir más aún su belleza natural.  

Ya hablamos de que este pueblo, en las décadas de los cincuentas y sesentas estuvo comunicado por aire,  con el servicio de transporte de pasajeros y correo que hacía entre el puerto de Tampico y la Ciudad de México,  el famoso Douglas,  un DC-3, en el que muchos huastecos pudieron viajar mucho antes de que la carretera nacional llegara para cambiar en mucho la vida de los lugareños.

Mi abuelo y mi papá no tenían caballos,  sólo una “recua” de mulas en las que transportaban mercancías y productos genuinos de esta región,  como la pimienta,  el pilón,  aguardiente y nuestras emblemáticas naranjas; sus destinos Tampico, Tuxpan pasando por Tantoyuca y Tamazunchale, lugar que ya contaba con la comunicación terrestre a través de la carretera 85, la México-Laredo hasta donde acudían semanalmente para recoger y entregar los carretes de las películas que se proyectaban en los extintos cines Primavera primero y después el Hidalgo.  Era una aventura y verdadera hazaña cada ocasión.  La Huasteca no era una región totalmente tranquila, había muchos asaltos en los caminos y los abigeatos eran muy comunes. 

Usted que lee esto podrá imaginar el panorama que hoy le describo.  Huejutla siempre ha sido una de las poblaciones más importantes y con mucha influencia en la región,  aquí se desarrolla hasta nuestros días,  el tianguis comercial más importante de las Huastecas.  Así fue desde que tengo memoria,  las plazas 21 de Mayo,  de la Revolución Mexicana, el Jardín Central y la Plaza Nicandro Castillo eran ocupadas cada domingo para tal efecto.  En el pueblo no se contaba con un Mercado Municipal como tal,  hubo un primer intento en la Plaza del Reloj,  donde se establecieron comerciantes de varios giros y que en una noche se extinguió por un incendio que nadie supo la causa real. Era el año de 1976. Mi padre ya independizado de mi abuelo incursionó en el comercio, su local dedicado a vender utensilios de loza y cerámica, al igual que otro expendio de lo que la gente llamaba “comisaria “(frutas, verduras,  legumbres y abarrotes) también se perdieron.

Ese incendio hizo que la gente empezara a pensar en un proyecto con un nuevo mercado. Eran ya los finales de los setentas y principios de los ochentas.  Era yo un niño, estudiante de primaria, pero bien recuerdo todas esas veces que acompañé a mi abuelo, a mi madre o hermanos mayores a comprar los víveres en ese tianguis, dónde la carne seca se vendía por metro,  el café por libra pesado en una balanza, los chiles huautlecos  y tomatitos por “medida”, el frijol y maíz por “litro o cuartillo “, algo muy curioso para los visitantes pero orgullosamente muy nuestro.

Coincidieron en ese cambio trascendental como Gobernador del Estado,  el arquitecto Guillermo Rosell de la Lama y de Presidente Municipal el profesor Jesús Nochebuena Lara. El profe “Chucho “dirigió la administración del Ayuntamiento de 1979 a 1982, fue precisamente él que construyó el Mercado Municipal actual,  pavimentó la Avenida Nuevo León desde la Plaza de la Revolución Mexicana que se construyó totalmente nueva y el Auditorio Municipal que albergaba una doble función,  escenario de eventos deportivos como basquetbol y  volibol además de los oficiales, sociales y culturales.  A esa etapa se le debe el gran cambio de pueblo a ciudad. Había muchas cosas por hacer pero esas responsabilidades le corresponderían a los nuevos gobernantes. 

Hubo muchos sucesos históricos que fueron determinantes en todas esas transiciones, la modernidad mal entendida nos llegó en 1968 con la Carretera Federal 105, México-Tampico, un día nos quitó la pista aérea, nos llenó de autos, de un crecimiento urbano desmedido,  aumento demográfico y un sin número de problemas sociales propios de las grandes ciudades que es urgente atender. Todos los que aquí vivimos debemos poner un granito de arena para recuperar a Huejutla, esta ciudad,  pequeña y llena desórdenes que si no hubiera crecido,  efectivamente querido lector sería Pueblo Mágico por merecimiento propio y no por decreto.

Mientras eso sucede,  hagamos lo que nos corresponde y no dejemos todo a los gobiernos,  seamos empáticos,  participativos,  tolerantes pero exigentes con las autoridades para bien de todos.

Colaboración de Kalli Arahv para Zunoticia.

Relacionados

¡Asaltaron gasolinera!

- 31 enero, 2021 0
Huejutla, Hgo.- Un presunto asalto, perpetrado la noche de ayer sábado, en conocida gasolinera de Barrio Arriba de esta ciudad,…

Operativo Semana Santa 2021

- 28 marzo, 2021 0
Atlapexco, Hgo.- El gobierno que preside el Ing. Julian Nochebuena Hernández,  parte del operativo Semana Santa 2021, implementó un filtro…