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El templo de Los Remedios y la Batalla del 5 de Mayo

  • Aquí el Gral. Zaragoza organizó la defensa de Puebla

El templo de Los Remedios, perteneciente a la parroquia de la Santa Cruz, es el lugar donde el general Ignacio Zaragoza organizó la defensa de la ciudad de Puebla el 5 de Mayo de 1862, contra el ejército francés, encabezado por el general Charles Ferdinand Latrille.

Cabe recalcar que en la Puebla del siglo XIX había diez fuertes que rodeaban la ciudad: Demócrata (parroquia de Santa Anita), Señor de los trabajos, Iturbide, Morelos, Hidalgo, Ingenieros, Zaragoza, Independencia, Guadalupe y Loreto. El fuerte Zaragoza corresponde al templo de Los Remedios.

También había diferentes garitas que apoyaban a los fuertes con la vigilancia, como las de: Tlaxcala, Cholula, Totimehuacán, México o Amatlán. La garita Veracruz (parroquia de la Divina Providencia) estaba en el camino real a Veracruz y reportaba al fuerte de Los Remedios. Se dice que el general Zaragoza eligió este templo precisamente por su cercanía al antiguo camino a Veracruz, por donde entraría el ejército invasor.

La Batalla del 5 de Mayo

A las afueras del templo de Los Remedios, hay una placa que explica que la batalla del 5 de Mayo de 1862, librada en Puebla, delante del Fuerte de Guadalupe, fue un episodio épico trascendental en la historia de México no sólo por haber derrotado al ejército francés, considerado entonces como el mejor del mundo y frenar las ambiciones colonialistas de Napoleón III, sino por haber logrado unir a los mexicanos, despertar la conciencia nacional y fortalecer su identidad de Pueblo y fraguar su espíritu de lucha en defensa de la soberanía nacional.

También cita un parte de guerra de Zaragoza con fecha del 5 de mayo: “A las 10 de la mañana se avistó el enemigo, y después del tiempo muy preciso para acampar, desprendió sus columnas de ataque, uno hacia el cerro de Guadalupe, compuesta de 4, 000 hombres con 2 baterías, y otra pequeña de mil, amagando nuestro frente. Este ataque que no había previsto, aunque conocía la audacia del ejército francés, me hizo cambiar mi plan de maniobras y formar el de defensa, mandando en consecuencia que la brigada de Berriozábal a paso veloz reforzara a Loreto y Guadalupe, y que el cuerpo de carabineros de a caballo, fuera a ocupar la izquierda de aquellos para que cargara en el momento oportuno […] tres cargas bruscas ejecutaron los franceses y en las tres fueron rechazados con valor y dignidad. Cuando el combate en el cerro estaba más empeñado, tenía lugar otro no menos reñido en la llanura de la derecha que formaba mi frente. […] El ciudadano general Díaz con dos cuerpos de su brigada, uno de Lamadrid, con dos piezas de batalla y el resto de la de Álvarez, contuvieron y rechazaron a la columna enemiga, que también con arrojo marchaba sobre nuestras posiciones […]. Las armas nacionales, ciudadano ministro, se han cubierto de gloria”.

Los textos y telegramas de Zaragoza

Se cuenta que en Los Remedios, el general Zaragoza redactó sus telegramas, cartas, notas y partes de guerra.

La creencia popular afirma que Zaragoza redactó sus textos en una mesa que actualmente está en la sacristía y se caracteriza por tener las cuatro patas con figura de patas de vaca.

Ahí escribió: “Las armas del supremo gobierno se han cubierto de gloria: el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse del cerro de Guadalupe que atacó por el oriente a derecha e izquierda durante tres horas; fue rechazado tres veces en completa dispersión, y en estos momentos está formado en batalla, fuerte de más de 4, 000 hombres, frente al cerro, fuera de tiro. Calculo la pérdida del enemigo que llegó hasta los fosos de Guadalupe, en su ataque, en 600 o 700 entre muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros. Sírvase Ud. dar cuenta de este parte al C. Presidente”. I. Zaragoza

El templo

Según la versión histórica que narran Eduardo Merlo y José Antonio Quintana en su obra “Las Iglesias de la Puebla de los Ángeles” (UPAEP) fue en los inicios de nuestra ciudad cuando llegaron los tlaxcaltecas a generar un asentamiento a las orillas del río Almoloya o de San Francisco, motivo por el cual se le denominó a ese lugar Analco, que significa del otro lado del río; por lo que se dividió esta zona de acuerdo a ese tipo de organización en los llamados tlaxilacallis o pequeñas parcialidades de consanguinidad, y uno de éstos fue el denominado Tepetlapa que significa “sobre el cerro”, el cual fue creciendo y pronto llegó a ser un barrio que se sintió separado del de Analco. Por aquí se encontraba el camino real que venía de Veracruz, debido a lo cual en 1560 Francisco Díaz de Vargas, regidor, concedió un terreno para construir una ermita para viajeros.

Sin embargo, la tradición nos cuenta que había una panadera que tenía mucho éxito y entre sus clientes había un español que apodaban el «Gachupín» el cual con el tiempo le quedó a deber una cierta cantidad de dinero, por lo que buscando evitar a la justicia, él mismo le ofreció una escultura de Nuestra Señora en la advocación de los Remedios, imagen traída de España; de esa forma, el adeudo quedó saldado. La panadera colocó la imagen en su casa y le mandó a hacer unos vestidos.

Mientras, los indígenas de Tepetlapa se dieron a la tarea de construir una capilla, dedicándola al apóstol Señor Santiago el Mayor, por lo que contrataron a un ingeniero para ejecutar la efigie que estaría montada en un corcel; al recibirla organizaron las festividades para inaugurar el templo, pero lamentablemente no tenían buenas relaciones con los otros barrios, así que solicitaron a la panadera les prestara la imagen para encabezar una procesión con este mismo motivo y ella accedió, colocando la imagen de la Virgen de los Remedios junto a la del apóstol Santiago. La panadera advirtió que ya no le querían devolver su imagen, pues era muy bella y milagrosa, por lo que puso como condición que entonces se convirtiera en la Patrona del templo. Después de haber obtenido una respuesta positiva de la mayoría se aceptó y olvidaron a Santiago, apóstol. Como anotación importante recordemos que Hernando de Villanueva ya le había dedicado un templo a Nuestra Señora de los Remedios en 1555. En realidad no se sabe cuándo se demolió la antigua ermita para hacer este templo, sin embargo para el siglo XVIII ya contaba con un atrio que más tarde se volvió cementerio.

La fachada

Está trabajada en estilo barroco popular. El acceso tiene un portón de madera rematando con una forma de arco de cantería almohadillada; a los lados hay pares de columnas separadas del muro apoyadas en bases con decoración a base de cabecitas de ángeles, y arriba hay un nicho con la escultura de la Virgen de los Remedios.

Hay también dos placas importantes que conmemoran la estancia del general Zaragoza. En una de ellas está escrito:

En este fuerte de Los Remedios, el general Ignacio Zaragoza Seguín planeó la batalla del 5 de mayo de 1862, escribió sus partes de guerra, telegramas y frases que se convirtieron en soberanía nacional con memoria histórica.

El interior

Al entrar, hay un cancel de madera y el coro en la parte superior. La disposición del templo es a base de una bóveda dividida en tres tramos, sigue un crucero con dos altares de estilo neoclásico, uno a cada lado; luego una cúpula de ocho lados e inmediatamente el presbiterio. Al lado izquierdo hay una capilla con reja dedicada al Calvario; del derecho, hay otra capilla con un cuadro de la Virgen del Sagrado Corazón de Jesús.

Este templo tiene una cúpula octogonal que es a base de gajos. En los triángulos que la sostienen se pintaron escenas con ángeles sosteniendo cartelas que hablan de las virtudes de la Virgen. La parte exterior de la cúpula está cubierta de ladrillo con los nervios estructurales que la sostienen revestidos de talavera.

Hay también un púlpito con pedestal de cantería hermosamente labrada, con una escalera que tiene acceso a través de la sacristía.

En los muros laterales hay una escultura de san Martín de Porres y otra más de Cristo azotado en su advocación de El Señor de la Bala en el rostro. Enfrente, hay una imagen de Jesús con el cabello rubio. Tiene un retablo neoclásico en el muro testero con cuatro columnas circulares en el centro formando un medio círculo sobresaliente, alberga un nicho con la imagen de la Virgen de los Remedios en una concha; y en la parte superior, un resplandor.

El Cristo de la Bala

Se cuenta que en este templo sucedió un milagro: Un soldado francés, que había logrado internarse en la capilla de Los Remedios, al ver una sombra disparó contra ella sin saber que la persona que se ocultaba era el mismísimo general Zaragoza, el cual libró la muerte al protegerse tras la escultura de un Cristo de madera que recibió el impacto de la bala.

Tras este hecho, la batalla dio un giro y la suerte de los franceses cambió, cuando Cristo envió la lluvia que hizo que Puebla fuera la vencedora de esta lucha.

El Señor de la Bala puede ser visitado en una capilla lateral del templo de Los Remedios. El impacto de la bala aún puede apreciarse en el rostro de la imagen.

DATO

El templo de Los Remedios está ubicado sobre la calle 20 Norte 802, Barrio de los Remedios, en la ciudad de Puebla, y su fiesta patronal es el 1 de septiembre.

Por P. Sergio Ángel Galindo

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