2026-06-14 02:29:34
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CONFETI La ovación en papelillo

Por Aníbal Torres Salguero

No podemos recordar ocasión festiva que no lleve la lluvia multicolor del confeti, sea en el viento o en cascarón de huevo.

Pensarlo, nos remite invariablemente al acontecimiento gallardo para recibir al ministro, al santo o a la santa, al político, al cura, al personaje, a la feria, a los toros, a los novios, a los héroes, a los soldados triunfadores, a los atletas vencedores, a la suma victoriosa; en fin, a quien o a quienes la multitud enardecida vitorea por algún triunfo o, por el arrojo victorioso en los caminos de la historia que abre puentes donde la guerra los cierra; que erige monumentos donde la cerrazón los tira. Ahí, el confeti forma cortinas policromas que se diluyen con el viento y se esparcen en el suelo.

En un primer momento constituye un método festivo que la humanidad ha realizado para homenajear en diversos acontecimientos, celebraciones, ritos, cultos, fiestas o festejos, en un segundo momento, representan solo basura y y material para composta.

Confeti es una palabra de origen italiano usada en la adaptación gráfica del plural confeti, que significa: confites,  y que en idioma español usado en el mundo, se ocupa como  singular, siendo un nombre colectivo. Es un término en el sentido grupal o de conjunto que la tradición mexicana ha hecho a la manera propia y es, el conjunto de pedacitos de papel de varios colores, recortados en varias formas, que se arrojan al paso de las personas o cosas. En España se les llama comúnmente “papelillo”.

El confeti, papelillo, pica-pica, mixtura, ​ chaya o papel picado es un elemento festivo propio de la Navidad o del carnaval consistente en pequeñas piezas de papel de colores, brillantes o mates, que se lanzan al aire quedando durante un tiempo suspendidos para dar un tono festivo a la celebración, según la enciclopedia virtual. La palabra viene de confetti, pequeños dulces hechos de almendras y azúcar, usualmente como regalos de matrimonio. La palabra italiana para confeti de papel picado en trozos diminutos es “coriandoli”.

Originariamente, lo que se lanzaba al aire al paso de emperadores y reyes eran pétalos de flores, seguramente de ahí procede esta tradición mucho más económica de adornar las fiestas. Ya hace 5.000 años se cultivaban en la antigua China rosas con el fin de usar sus pétalos a modo de confeti. Por lo que los orígenes pudieron ser en diferentes lugares y épocas. En España el confeti tradicional usado hasta hace poco era redondo y del tamaño de una yema de dedo. En los últimos años esto ha cambiado considerablemente, y la introducción de sistemas profesionales de lanzamiento, ha permitido realizar verdaderos espectáculos con confeti y serpentinas.

Por lo tanto, una fiesta sin confeti no es fiesta, de la misma manera que una feria sin novedad no es feria. Hacen falta los papelillos de colores, que se han vuelto parte esencial y presencial de los acontecimientos y, fluyen éstos, alegremente, de diversa forma y de distinto modo, que son arrojados con ánimo festivo o lúdico, pretendiendo ganarse la sonrisa de aceptación o el grito jubiloso del homenajeado o de los homenajeados.

Bien por el confeti que tantas victorias ha aplaudido; bien por el confeti que tantos aplausos ha evitado. El confeti es la sal y la pimienta que ponen sabor y color a las fiestas.

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