Los casos de enfermos de COVID 19 en su Quinta Ola se incrementaron de manera escandalosa, y tenemos enfermos dentro de la docencia y alumnado de las escuelas en los diferentes niveles educativos.
Además de la sociedad en general con síntomas de gripe y tos, hoy vemos los laboratorios con filas de ciudadanos que esperan sus resultados luego de tener los síntomas de tos, gripa, sin sabor al probar los alimentos, por los contagios que ya superan los 10 mil en Huejutla.
Si bien lo oficial dice hay dos mil en Huejutla, identificados, debe multiplicarlo por ocho para tener el aproximado real.
Al menos 13 estados modificaron su plazo de cierre en el ciclo escolar, Hidalgo se mantiene con su fecha hasta el próximo 28 de julio y de acuerdo a como vayan contemplando el panorama.
Estamos en plena pandemia que viene con mayor número de contagios y aun vacunados estamos observando que la gente recae, contagiados por el virus.
Recordemos que, si bien la vacuna ha reducido el riesgo de morir, es mejor no correr el riesgo y evitar ser contagiado. Hay que actuar responsablemente, sobre todo los que tienen algún síntoma, los que son positivos a COVID y los que no están contagiados; hay que mantener las medidas de bioseguridad.
Hoy no debe ser lo mismo que hace dos años atrás, en el 2019 apareció el virus y muchos humanos murieron en el mundo, otros enfermamos y fuimos afortunados, aprendimos a la sana distancia, el gel, lavado de manos y el uso del cubrebocas, es decir esta exigencia nos capacitó para poder salir a la vía pública a cumplir con tareas esenciales, a identificar las actividades esenciales y no esenciales, a asumir nuestro rol laboral de manera comprometida y respetuosa de los demás.
Los padres de familia están alarmados por que algunos menores de edad y jóvenes son parte de las nuevas cifras de contagio, hay quien dice que no pasa nada, que te aísles en casa y que la vacuna te permite resistir para no morir.
Esto está generando alarma y con naturalidad preocupación del padre de familia con sus hijos, por supuesto que es una espiral que crece y teniendo nuestra región una alta incidencia de contaminación en aire, agua y tierra, la exposición a contraer el virus u otra enfermedad es mayor.
Sin un control canino, sin control en los residuos sólidos finales de la ciudad, sin control en drenajes y plantas tratadoras de aguas grises que no cumplen su cometido, sin control en el suministro y abasto de agua potable que envían desde afluentes sin certificación biosanitaria libres de contaminantes, sin control en la matanza de alimentos cárnicos o rastro sin certificar.
La sociedad se encuentra sobre expuesta a reacciones delicadas en materia de salud pública, las autoridades no lo dicen y nos informan dentro de un marco de control interno el avance de esta epidemia que azota por quinta vez la región; es la medicina privada la que tiene los datos reales sobre estos problemas que impactan en la salud pública.
¿Deberíamos estar preocupados? Por supuesto que además de preocupados, ocupados en resolverlo, no vamos a quitar el dedo del renglón hasta que podamos contextualizar y dimensionar los riesgos a la salud a la que estamos expuestos, todo lo anterior sumado a la deforestación que creamos y no hay que desentendernos, los seres humanos somos responsables de lo que tenemos como entorno y tenemos nosotros mismos que poder remediarlo, no esperen que los gobiernos lo resuelvan, esto es de todos y todas.
Por esta simple razón si aminoramos los riesgos fortalecemos la salud, pero para llegar a esto debemos mantenernos receptivos y asertivos, que lo podemos lograr si sumamos los esfuerzos, por eso dentro del tercer año de una pandemia que nos ha creado daño como sociedad, que nos ha quitado seres queridos, no se puede ser tan insensible y dejar de ver el resto de problemas que creamos como sociedad, todos estos problemas son solucionables y nos obliga a todos, ciudadanos y gobierno lograr objetivos en pro de la salud de todos.