• Es triste ir corroborando el abandono, olvido, la indolencia y la insensibilidad a flor de piel de los anteriores tres últimos gobiernos federales.
• Estos 18 años que se inventaron inversiones millonarias que hoy se quedaron convertidas en elefantes inmóviles y que lejos de ser infraestructura que cumpla con los objetivos trazados, pueden apreciarse abandonados y sin sentido.
• Lo más lamentable es apreciar que los ayuntamientos no hicieran lo propio para cuidar y rehabilitar o solicitar los espacios para necesidades de albergues y servicios esenciales diversos en favor de la población más vulnerable.
• Dejaron perder todos esos implementos, como camastros y áreas de regaderas y sanitarios, salones e invernaderos, toda una muestra de insensibilidad social.
• La propiedad jurídica de esos espacios seguiría siendo de la comunidad, o quizá del gobierno federal, pero sino se tiene la visión, ni la voluntad, no entenderían todo lo que pudieron hacer con tan importante inversión en infraestructura instalada para servicios a comunidades.
• Por eso no basta crear eventos que sean de apariencias para hablar de lo que no se siente.
• Lo más grave es de que haya pasado tanto tiempo y no se hayan reclamado esos espacios para convertirlos quizá en albergues para mujeres que requieren de atención y que por la gravedad de algún caso de salud, no alcanzan a recibir atención médica.
• El tema delicado es que estos funcionarios de gobiernos o presidentes de esos tiempos, ya se les olvidó su pequeña omisión y muy pronto podrían algunos pretender sentirse con la posibilidad y la calidad de una candidatura por algún Ayuntamiento, con la participación política de ellos o sus esposas, pretendiendo convencer que representan a un sector comunitario, porque para la política sí son comunitarios, pero cuando están en el poder se vuelven ajenos a sus vecinos, porque el poder los transforma.
• Por eso comenzamos con Calnali y su sistema de agua abandonado, toda una infraestructura enterrada, proyectada, y motores sumergibles, transformadores que nunca llegaron o que llegaron pero no están o que están pero no funcionan. Sistemas desvalijados, plantas tratadoras que nunca llegaron completas.
• En Tlalchiyahualica Yahualica, el edificio o albergue de jornaleros agricolas es un botón de muestra de la incapacidad local, la indolencia e insensibilidad que van mostrando una visión corta de algunos que hace 20 años se erigieron como del poder político o social en nuestra región huasteca.
• Tlanchinol tiene otro espacio para Jornaleros Agricolas que por cierto lo mantienen en servicio, cuidado, y sino para objetivos agricolas si para albergar ciudadanos, salones que sirven para capacitaciones o eventos de apoyo a mujeres.
• En ese municipio también hay elefantes blancos, edificios que en su momento era para los caficultores y que ahí está en el abandono sin nadie que los rescate, sin un uso alterno que permita atención y servicios a las necesidades prioritarias.
• En Yahualica hay un sector muy marginado, una historia de deuda institucional para vecinos de las localidades de la cordillera que conforman Oxeloco, Paraje, Atlalco, Atlajco, Mangocuatitla, Chiatitla, Tepeixpa y Xóchitl, un lugar donde mujeres y hombres de generaciones enteras no tienen manera de un camino digno.