- “No interesa ni gusta lo que hacemos, sobre todo al municipio, ellos nos usan para vestirse, nunca han fortalecido la fuerza del pueblo y estamos en extinción, mis nietos se van, yo tengo 75 años y luego tendrán que rentar gente de Veracruz, de Puebla, por el desinterés de los gobiernos municipales”.
Por Moisés Medrano/Zunoticia
Jaltocán, Hgo.- Pascual González Ramírez, originario del barrio Tlalnepantla, deja en claro que en el pasado Festival de la Huasteca fue invitado por Isaías Ramírez, titular de cultura municipal, a participar en la demostración que como familia hacen en el vuelo con sus nietos, cuyo compromiso fue una gestión de cincuenta mil pesos para la adquisición de instrumentos como vestuario, cuerdas, huaraches y demás necesidades de sus nietos para apoyarlos, cuyo beneficio llegaría antes de diciembre, lo que no sucedió.
El hombre de 75 años, con domicilio en la calle Vicente Guerrero de dicho barrio de la cabecera de Jaltocán, nos revela su historia, asume que a él le enseñó un anciano hace muchos años, que lo comenzó a hacer con sus hijos cuando chicos, pero que desafortunadamente de eso no se vive, por que la cultura no le da valor, ni el gobierno, ni su gente.

Que sus hijos crecieron y al no tener ingresos como voladores tuvieron que emigrar ante la falta de empleos para sobrevivir con sus familias, lo que dejó en pausa el proyecto y que ha sido en la familia el único proyecto familiar que mantiene viva la tradición de los Voladores de Tlalnepantla.
Aseguró que el funcionario Isaías Ramírez, director de cultura municipal de Jaltocán y aparentemente la Secretaría de Cultura a través de Vicente González Moreno, los invitaron a participar bajo el acuerdo de algunas presentaciones para las que habría un apoyo de cincuenta mil pesos para vestuario y los niños que participan, y que lo anterior llegaría antes de diciembre.
Jacinta González Romero, tía de los niños voladores y parte de los voladores, para gestionar el apoyo de cincuenta mil pesos hizo los trámites, llenó formatos, dio vueltas a Huejutla, abrió cuenta bancaria y ahora los niños en diciembre se la pasaron presionando.
Isaías les dijo que se fueran a volar porque ya estaba el apoyo en la Secretaría de Cultura.
Pascual González nos dice “lo hicimos por los niños”. Pero más allá de esas promesas y su tiempo de vida que ha entregado pretendiendo mantener viva la única manifestación cultural de ese tipo en la Huasteca, tras que sus hijos se vieron obligados a irse al norte, siguieron sus nietos a quienes ha instruido para dejar un legado vivo, pero los nietos están en la secundaria y su futuro es el mismo que sus hijos, “no interesa ni gusta lo que hacemos, sobre todo al municipio, ellos nos usan para vestirse, nunca han fortalecido la fuerza del pueblo y estamos en extinción, mis nietos se van, yo tengo 75 años y luego tendrán que rentar gente de Veracruz, de Puebla, por el desinterés de los gobiernos municipales”.
Advierte que administraciones van y vienen y las ocupaciones de ellos están puestas en la obra pública y cuánto se llevan, mientras el pueblo extingue su fuerza cultural milenaria, ojalá se entendiera el mensaje, este legado es el último y no se aprecia el interés”.