- El Carnaval, un mundo místico de color, sabor, baile y tradición inigualable que pinta a Huejutla como un municipio único en su esfuerzo en favor de la niñez.
Por Moisés Medrano/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- Un municipio de gran dimensión territorial, su Carnaval, como cada año, se vive con un amplio colorido, baile y tradición, la participación de la sociedad marca diferencia por su evento cultural y gastronómico que tuvo a bien encabezar el alcalde Daniel Andrade Zurutuza en su último año de gobierno, que denominó “Herencia de Colores”.

Rescatar y fomentar la tradición fue el objetivo principal, el pueblo huasteco se identifica con su fiesta, única por su peculiaridad de Carnaval Huasteco que como éste no hay dos, y las nuevas generaciones se hacen presente para arraigar la fiesta y preservar el contenido único, carnavales muchos, pero huasteco, el de Huejutla se distingue.

El concurso de canastas de cascarones, uno de la tradición a mantener vigente, en el que la innovación, imagen y creatividad en la presentación de trabajo manual le instalaron un toque de historia y costumbres, pues nuestros cascarones son especiales cuando la referencia se cimienta en nuestra identidad de la cultura huasteca.

La guerra de cascarones rellenos de papel picado, harina y a veces hasta otros materiales, divierte a chicos y grandes, porque los rostros pintados no es un contexto actual, es una imagen que ha mantenido los siglos, pintarnos el rostro es un gran símbolo de nuestra identidad.

Ver a los niños y niñas corriendo, uno tras de otro, gritando y sonriendo a carcajada abierta, son los pequeños detalles que no pasaron inadvertidos, ese momento en familia paseando en la plaza principal con connotaciones culturales y de tradición que los gobiernos y sociedad están obligados a preservar.

Del colorido a la degustación del gran tamal, del tamal de dimensiones únicas, como el Zacahuil, qué podemos hablar, nuestro color y olor único de nuestra gastronomía que es inigualable porque el huasteco tiene una esencia mística que le mantiene en contacto con su cosmovisión permanentemente y al natural.

La danza de Los Mecos, con un origen de intimidación que durante la colonia se mantuvo para no olvidar la guerra cuya indumentaria era del guerrero, y recrearon la batalla como una danza, su color cenizo y blanco, su negro rostro y dorso nos dice que los mecos se mantienen vigentes, intactos y bien representados ahora los viejos, acompañados de los jóvenes, de que nuestras autoridades realizan el mejor esfuerzo porque las representaciones huastecas de los municipios vecinos incluso participen y nos podamos contextualizar de que en identidad somos hermanos huastecos.

Calzones de manta, penachos, machetes, varas y un movimiento con un alto contenido del tiempo y su simbología ancestral de los hombres de la guerra.

Con Banda de viento, sones y huapangos, las familias de Huejutla y visitantes deleitaron la fuerza de su pueblo en un manifiesto de tradición empoderada.
