Por José Luis Romero Ruiz/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- Cronos y el ser humano han deteriorado el cercado perimetral de las canchas de fútbol de los corrales blancos, ya que la tela ciclónica con la que está construido el perímetro ha comenzado a inclinarse hacia el interior de dicho espacio deportivo, y además, presenta un boquete en su base.
Las canchas de fútbol más importantes de la ciudad son conocidas como los Corrales Blancos y están ubicadas sobre la carretera Huejutla – Chalahuiyapa, frente a la unidad deportiva “El Tordo” y colinda con la colonia Parque de Poblamiento y el ejido Charco Azul.
El bardeado perimetral que colinda con la calle Independencia del Parque de Poblamiento, y con el ejido Charco Azul, y bajó dicho cercado se encuentra el dren pluvial, que evita que se sigan inundando los habitantes de ese sector poblacional y las canchas antes mencionadas.
Al parecer dicha obra debilitó la base del bardeado perimetral y con el paso de Cronos (el padre tiempo), las lluvias, el sol, que causan estragos a cualquier estructura y más si es metálica; por lo que la tela ciclónica comenzó a vencerse al interior de ese espacio deportivo.
La barda metálica en referencia presenta un boquete en su base, en donde alguien levantó y amarró un alambre a un arbolito para que la tela ciclónica quedara levantada y así el agua pudiera salir hacía el dren pluvial, lo que es cierto, es que el paso del tiempo, la basura y el ser humano afectan el bardeado perimetral de los Corrales Blancos.