Por Jorge Sánchez/Zunoticia
San Felipe Orizatlán, Hgo. – A sus 76 años, Modesto Valle Ramos, originario de Acaxochitlán, Hidalgo, no sólo carga con su instrumento por las plazas y puestos de comida, sino con un legado musical que se niega a morir que a pesar de los retos de la edad y los cambios en la industria tras la pandemia, ve en la música su motor de vida y su medicina.
En entrevista para este medio informativo, Modesto reconoce que su oficio enfrenta un choque generacional y su repertorio se compone de “música de antaño”, con temas de figuras consagradas como Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán y Cuco Sánchez. “Traigo un repertorio que es un poco difícil porque la juventud no las acepta, porque es un repertorio ya de antaño, música de Pedro Infante, de José Alfredo Jiménez, de Lola Beltrán, Cuco Sánchez y otros artistas consagrados, los primeros que aparecieron en aquellos años”.
Explicó, “por ejemplo, Pedro Infante, sus canciones todavía siguen pegando como si estuvieran recién grabadas, porque a la gente grande le gusta lo romántico, entonces, allí el interés y como uno ya tiene uno más o menos un poco de experiencia, pues en primer lugar por la edad, ya no tan fácil encuentro trabajo en un en un lugar estable, pero gracias a la vida, al universo, tengo este oficio de músico.”
Del mismo modo Modesto mencionó que, este oficio también le ayuda a realizar sus ejercicios diarios que mejoran su salud y a mantenerse activo. “Hablando un poco de salud, nosotros como adultos mayores si no nos movemos, la enfermedad que tenemos es difícil, yo creo que los mayores saben de qué estoy hablando, si no te mueves, te quedas ahí, y nuestro cuerpo necesita, aparte de lo que trabaja, necesita uno movimiento, mínimo, mínimo 20, 30 minutos diario de caminar, mayormente si tiene uno enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión y todo eso; entonces es importante que, siempre ando aquí y sigo haciendo lo que me gusta hacer”.
Mencionó tener una trayectoria de años de experiencia en la Ciudad de México con un grupo norteño, sin embargo, describió el impacto del COVID-19 como una “caída muy fea” que cerró negocios y cafés, obligándolo a reinventarse como un sobreviviente que busca la vida día a día en su estado natal.
“Tuvimos un grupo norteño en la Ciudad de México, pero después del COVID como que esa música pues bajó, dio una caída muy fea porque se cerraron los negocios, los cafés, hubo un gran caos, entonces uno es sobreviviente de esas enfermedades y de alguna manera tiene uno que buscar la vida”.